El que avisa no traiciona: A 20 años del show de Los Redondos en River

Tras un largo período de negociaciones y redefiniciones, que incluso llevó al grupo a firmaron contrato eventual con una multinacional (CIE Rock & Pop), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron en River Plate los días 15 y 16 de abril de 2000.

Mañana y pasado se cumplirán 20 años exactos de sendos conciertos, que confirmaron al proyecto independiente de Indio Solari, Skay Beilinson y Poli Castro como el más convocante del rock argentino.

En esas citas, Los Redondos reunieron 150 mil personas luego de seis años sin tocar en la por entonces Capital Federal (hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires), pero tal logro estadístico se vio empañado por serios episodios de violencia, que incluyeron corridas y enfrentamientos.

La primera noche, de hecho, asesinaron a una persona que estaba munida de una navaja y andaba hiriendo gente a su paso, de acuerdo a la información oficial que brindaron las autoridades.

Ese hecho se produjo en el promedio del concierto, mientras sonaba El árbol del gran bonete, una canción de Último bondi a Finisterre (1998), el extremo de la discografía del grupo por aquel entonces.

Fue entonces que Poli, la mánager, se acercó a Solari para ponerlo al tanto de los acontecimientos, lo que generó un intervalo de 20 minutos y el mayor anti clímax que se conozca en el show bizz argentino.

Es que al reaparecer, el cantante expresó: “Han pasado cosas muy serias esta noche. Han entrado un par de hijos de puta a lastimar gente. No sabemos por qué motivo, se han cagado en el esfuerzo que ha hecho la banda. Se han cagado en 70 mil personas. Toda esta presión que han hecho durante días la prensa para meternos en este gueto, haciéndonos creer que somos animales”.

“Han logrado probablemente que esta sea la última noche que toquemos. Nosotros no tenemos ánimo en este momento, hay chicos lastimados. Vamos a seguir con el show por respeto a ustedes pero seguramente sea una de las últimas veces que tocamos. Por dictamen del juez vamos a tocar con las luces del estadio prendidas”.

El show debió continuar, pero una vez finalizado se hizo muy pesada la sensación de que el vivo de Los Redondos jaqueaba el impulso artístico de los involucrados en el proyecto. En otras palabras, comenzó un proceso de desgaste que finalmente terminó a fines de 2001 (meses después del show del 4 de agosto de ese año en Estadio Olímpico Córdoba) con un parate temporario que se volvió definitivo.

Después del doblete riverplatense, Indio Solari aceptó una entrevista con Clarín para hacer un balance.

Cuando en primer término se le preguntó qué vio desde arriba de un escenario pesado, hasta entonces sólo domado por la reunión de Serú Girán, los Stones y Soda Stereo, contestó: “La cantidad no me conmovió, de verdad. Los Redondos nunca tuvimos que luchar contra la adversidad. Cuando tocábamos en lugares para 100 personas, venían 150. Antes de llegar a River, hicimos Huracán y Racing”.

“La convocatoria de la gente nos fue llevando a lugares. Quizás por eso se me hace difícil ver un shock de la diferencia de convocatoria. A nosotros no nos puso en el éxito una corporación”, añadió el vocalista en su análisis de la serie de conciertos en la que patentó la expresión “Bienvenidos al pogo más grande del mundo”.

A Indio luego le preguntaron cómo había vivido los incidentes de la primera noche. “Cuando llegó la noticia de que había un tipo lastimando gente me dieron ganas de no tocar nunca más -confirmó-. En ese momento, es muy difícil ponerse en el lugar del que convoca: a nosotros siempre nos adjudicaron no poder controlar la seguridad. Una producción independiente tiene muchas ventajas pero hay que remar como descosido. Y no hay que olvidar la circunstancia social: está todo el mundo con la mecha seca y, en cualquier momento, en cualquier lugar, se arma”.

“Es un país donde a tu viejo lo despidieron y está tan viejo que no sale ni a afanar, tu hermano más grande empezó afanando motos pero ahora está en una más grande y vos empezaste a afanar motos porque no tenés ninguna posibilidad de laburar. Esa noche seguí porque me di cuenta que suspenderlo iba a ser peor”, completó.

-¿No sobreactuaste la situación al amenazarlos con no volver a tocar?

-A esta altura no tengo necesidad de montarme en ninguna pequeña mentirita. Los Redondos no están en ningún negocio que no sea el expuesto, esas son elucubraciones de gente que piensa que atrás de esto hay poder. Creen que, porque metimos 140 mil personas y los sindicalistas metieron apenas 15 mil, nos ofrecen alguna cosa para ver si podemos arrastrar agua para su molino. Ninguna corporación me puede ofrecer más de lo que me está pasando.

Sobre la persona asesinada, Solari destacó que “lo mató la misma gente, a patadas, para sacarle el arma”.

“No creo que haya pasado por ningún control, no creo que haya sacado entrada. Entró en la turba y se mandó. Ni siquiera debe haber tenido un objetivo que lo beneficiara: estaba zarpado y lastimaba a inocentes”, redondeó.

“Pero de victimario paso a víctima…”, le observaron en Clarín, y Solari reaccionó así: “No hay ningún tipo de manifestación violenta que yo vaya a defender pero sí puedo comprenderla. Desde la revolución social al ámbito personal”.

-¿Justificás lo que sucedió?

-Yo no estoy a favor de matar a nadie. Debe ser una frontera extraña matar a alguien. Pero tampoco me entrego mansamente a la humillación… En mi casa, yo vivo con siete perros y tengo una 12.70.

Los Redondos en River: el principio del final. (YouTube)

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