Escuchar a Metallica en Córdoba diez años después: un viaje en la memoria personal

Como habitual consumidor de shows en vivo (al menos en tiempos donde la cuarentena era sólo un término poco frecuente), suelo olvidarme de gran parte de los detalles de los conciertos a los que asisto por cuestiones de placer o de trabajo.

El paso de los años, la información acumulada y la necesidad cerebral de limpiar el disco rígido para trabajar mejor se conspiran para generar esos huecos en la memoria, más allá de que la sensación de “haber estado ahí” sea inolvidable.

Cuando Metallica anunció la salida de un disco en vivo para fans argentinos que incluiría material registrado en Córdoba, un baño de nostalgia me llevó a recordar algunos detalles de aquel 24 de enero de 2010. Automáticamente, tuve que dar aviso de la novedad a los amigos con quienes compartí aquella experiencia.

Y una vez aparecido en Spotify, el material no defrauda para quienes quieran recuperar algo de esa noche histórica de comienzos de la década pasada.

22 minutos distribuidos en cuatro tracks registrados en el Orfeo Superdomo: No remorse, Hollier than thou, Master of puppets, Damage, Inc. En resumen,un clásico de la primera época(del disco debut, Kill ‘em all, de 1983), otro del afamado álbum negro (Metallica, de 1991) y un doblete de uno de sus trabajos más celebrados: Master of puppets, de 1986.

Entre las 18 canciones incluidas en Live in Argentina (1993-2017), este cuarteto del show cordobés (el único fuera de Buenos Aires y el único en circunstancia indoor de los registrados en el disco) está dividido en dos binomios de tracks unidos.

No remorse es la segunda canción del álbum y tiene una intro que seguramente logre erizar la piel de quienes hayan estado en el Orfeo. “Ahora vamos a tocar algunas cosas más viejas”, dice un canchero James Hetfield antes de iniciar la estampida y provocar el headbanging multiplicado.

La banda suena ajustadísima, los riffs y las pequeñas variaciones rítmicas tienen la fuerza de una estructura precisa y abrumadora en potencia. El éxtasis de diez mil almas incrédulas parece olerse a la distancia.

Inmediatamente después, Hollier than thou reafirma lo dicho en el párrafo anterior y recuerda que el grupo californiano se paseó en su mejor versión por estas tierras. Hetfield cantando sin fisuras y con un coro popular siempre presente; Lars Ulrich y Robert Trujillo construyendo una pared entre bajo y batería; Kirk Hammett empuñando la guitarra como un báculo de poder eléctrico y descargando auténticos destellos de luz y distorsión. Metallica en su punto justo.

Hacia el final del track 3 se escucha una incipiente ovación (olé, olé, olé, olé, me-ta-lli-ca) que es interrumpida por el saludo triunfal del vocalista. “Hola Córdoba, ¿todo bien?”, dice, con la erre marcada pero dando cuenta de su gran nivel de español. “Es bueno verlos finalmente. Es la primera vez de Metallica en Córdoba. Esta noche somos uno, una gran familia de Metallica”, agrega en inglés.

Diez temas más adelante, la noche del Orfeo vuelve a ser protagonista de Live in Argentina (1993-2017) con un doblete digno de fans exigentes. Primero con la extensa Master of puppets y una versión épica que incluye, antes del primer estribillo, una clara arenga de Hetfield. “Canten fuerte”, grita en el micrófono antes de que el público responda con el coro “obey your master… master, master”. Pero la canción es una pequeña suite que varía en tiempo y forma y entrega un solo majestuoso de Hammett y Hetfield a dos guitarras y luego una nueva estampida a pura testosterona.

Luego, Damage, Inc. inicia con un breve interludio que se corta para otra ráfaga rabiosa de thrash metal en su mejor expresión, con una velocidad y una fiereza propias de los grandes exponentes del género.

Al finalizar ese tema, es difícil no sentir una parte del cuerpo escindida del presente, viajando a la profundidad de los recuerdos de 2010. El breve registro de este álbum en vivo es apenas un disparador para buscar más material de aquella velada con varias pinceladas de épica metalera.

La crónica de La Voz del Interior da cuenta de esa aura que recubrió al Orfeo de aquel enero de diez años atrás. “El desarrollo del show fue al palo, con pequeños intervalos para ajustar o cambiar instrumentos, y para que Hetfield se desenvuelva como un frontman áspero querible, que siente familiares a sus fans e interpreta a la perfección que Metallica es un concepto que los trasciende tanto a él como a sus compañeros. Hetfield pronunció Córdoba con la fonética adecuada, parecía entender que para los muchachos/as que colmaron el lugar la cita era realmente soñada”, precisaba Germán Arrascaeta.

Los videos que pueden encontrarse en YouTube apoyan la moción. Desde un estadio colmado como nunca hasta un cierre con Seek and destroy que incluyó un discurso previo del cantante, destacando la “energía” del público cordobés y pidiendo una última descarga de adrenalina en el pogo final.

Cada vez más lejos de aquella noche, y en tiempos en los que parece difícil poder volver a presenciar un show así (aún con fecha de Metallica confirmada para diciembre en Buenos Aires), volver a escuchar parte del histórico concierto de la banda en Córdoba tiene forma de viaje en el tiempo y de paréntesis emocional.

Si estuviste ahí, volver a escucharlo vale la pena y con creces. Y si no tuviste la suerte, por lo menos este pequeño fragmento alcanza para entender el impacto de una visita que, a medida que pasen los años, se irá haciendo más y más inolvidable.

Foto: Archivo La Voz
Foto: Archivo La Voz
Foto: Archivo La Voz

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