Cristian Castro: Tienen razón cuando me piden que haga discos como los de antes

La de Cristian Castro es una vida de película. Hijo de una las actrices más célebres de Latinoamérica (Verónica Castro) y de uno de los personajes televisivos más reconocidos de su país (Manuel “El Loco” Valdés), a quien conoció de grande (ya tenía más de 30 años), tuvo participaciones actorales desde muy chico, incluso antes de comenzar la escuela. Ya en la adolescencia se lanzó como cantante y el éxito de sus primeras canciones lo catapultaron a una fama difícil de afrontar para cualquier chico de su edad y más aún con la carga de cierta fragilidad emocional por la mencionada “no-relación” con su padre.

Pero Cristian pudo sobreponerse y convertirse en una gran estrella de la música de Hispanoamérica gracias a un carisma muy singular que fue forjando con los años y por supuesto esas canciones que seguramente todos bailaron o corearon alguna vez. Esas mismas canciones son las que tenía previsto traer una vez más el 24 de este mes al Orfeo Superdomo. Con motivo de la pandemia, la gira fue cancelada. Y aunque todavía no hay fecha oficial de reprogramación, todo hace indicar que su visita quedará para los primeros meses de 2021. “Muy probablemente será entre marzo y abril”, indicaron fuentes del Orfeo.

Como parte de la promoción para ese concierto, Castro estuvo en Córdoba hace un tiempo y visitó la Redacción de VOS. Acostumbrado a sorprender con sus looks un tanto excéntricos, esta vez llamó la atención por su sobriedad: no hubo pelo rubio platinado como lo vimos en sus últimas apariciones, sino un tono oscuro que parece ser su color original. Una chomba azul, pantalón claro y zapatos bien informales completaron el cuadro.

Tras la sesión de fotos, la charla fluyó sin hermetismos con un artista abierto al diálogo y con ganas de hablar, sobre todo de música. “Estoy haciendo un rescate de muchas canciones que tal vez no fueron tan importantes en el disco pero en vivo suenan muy bien. Canciones que van a sorprender con otro tipo de arreglos. Por ejemplo voy a tocar más la guitarra, es más energético para mi gusto”, introduce ante la pregunta de rigor sobre cómo arma este “The Hits Tour”.

–¿Cómo es ese proceso de bucear en las canciones? ¿Recibís opiniones de otros también?

Todo el tiempo me marcan canciones y me piden que cante tal o cual. Ahora, por ejemplo, voy hacer Sé mi aire, que es una que me la marcan mucho. La verdad es que es un tema que tuvo que haber sonado más, no sé si perdió la oportunidad en la radio… O Viajando en el tiempo que la voy a tocar con guitarra. Es de ese disco Días felices que hice con Cachorro López y que tal vez está un poco olvidado. Me gusta ofrecer la canción que conoce todo el mundo y otras para descubrir. Que de pronto alguien salga del show y agregue esa canción a su playlist, como yo lo he hecho muchas veces con grupos a los que fui a ver: salgo del concierto, googleo el playlist y me sorprendo con canciones que para mí eran casi desconocidas a pesar de ser cantantes o bandas que me gustan mucho. Y también está el trabajo que me apasiona, el de de reversionar. A algunas le bajamos el tempo o también me animo a cantarla a capela; a Amantes de ocasión la convertimos en cumbia y a Amor en estilo country.

–Seguramente estuviste repasando tus discos. ¿Qué sentís cuando escuchás ese Cristian de antes?

–Extraño esa trompeta… (risas) La resistencia vocal. Algunos colores de mi voz que eran muy lindos, de los “veintis” a los “treintis”. Realmente fueron discos bien trabajados, artesanales. No se notaba la prisa que hay hoy día… La verdad es que estoy con muchas ganas de sacar algo inédito, quiero tener una oleada más constante. Es que se vino una seguidilla con el tributo a José José, que vendió más de un millón de copias y después la compañía pidió por favor que se hiciera el segundo. Perdí como cuatro años cantando a José José. En el medio hice Dicen (2016), que se colocó con algunas canciones, y luego se murió Juan Gabriel y la compañía pues ya pidió otro tributo y también nos fue muy bien. Eso fue mucho más fuerte en México, entonces quedó como un gap acá en Argentina. Tienen razón cuando me piden que haga discos como los de antes. Ojalá la vida me dé la oportunidad de encontrar esas canciones de nuevo.

–No existe una fórmula, pero todos quieren tener su "Despacito". ¿Cómo te llevás con el reguetón y la música urbana?

–El trabajo no es cantar sino encontrar la canción para el público. Nuestro primer deber es encontrar la canción. ¿Dónde está? ¿Quién la tiene? ¿Qué autor? Dámela o yo la hago con otro autor. A veces tenemos 10 opciones y poder elegir es lo difícil. Es un enigma. O ahora muchos autores que escriben un éxito también quieren ser cantantes. Ahora tengo ganas de componer más. Con respecto a la música urbana me parece buenísimo. Tal vez para muchos de nosotros es algo ajeno, es muy caribeño. Aunque es cierto que al principio me costó, tenemos que empezar a tomar elementos y lograr hermanarnos. Igual, a mí me gusta cuando voy a los conciertos que se puede cantar. A veces vas a un show de reguetón y estamos bailando, escuchando… ¡Y falta el canto real! Puedes ir tarareando, pero sales y piensas “¡no canté nada!”.

La faceta metalera

Hace unos años, Cristian Castro sorprendió al mundo con un proyecto musical vinculado al rock alternativo al que denominó La Esfinge y en el que mostró su alter ego Lüg Draculea, en sintonía con su fanatismo con bandas como Black Sabbath y Tool. Aunque en un principio quedó la sensación de que se trataba de una broma, la banda publicó un disco digno (El cantar de la muerte, 2014) con la producción del reconocido David Botrill.

Ahora la banda redobla la apuesta. “Hicimos todo el nuevo disco en inglés, arriesgándonos bastante a las críticas. Esperemos que el público lo acepte, nosotros apostamos a incrementar un poco más el sonido rockero en este disco, con líricas más trabajadas e intensas. Hay conceptos más arriesgados, es más pesadito”, cuenta entusiasmado. Luego completa: “La idea es que salga en mayo e internacionalizar un poco el proyecto, algo que nos suele costar a los mejicanos. Lo logramos en el cine, eso sí. Tenemos que poder estar a la par de bandas como Metallica… ¡Cómo no!”

Redes y memes

En el medio de aquella charla y este comienzo de mayo, el mundo sufrió un gran cimbronazo con la llegada de la pandemia que obviamente influyó en la vida del cantante. Por un lado, la muerte de su abuela más querida (Socorro Castro, madre de Verónica) a quien le dedicó un tema titulado Mi bien amada y yo. Por el otro, su regreso a las redes sociales, de las que se había alejado por varios años. Seguramente motivado por el aislamiento, Cristian se abrió perfiles personales en Instagram y Tik Tok, en los que principalmente participa con ese sentido del humor tan particular que siempre lo caracterizó. Por ejemplo, ha publicado videos en los que se ve “actuando” un audio de una entrevista a Gustavo Cerati que contaba sobre sus hábitos, tal vez similares a los suyos en estos días de cuarentena.

Pero antes de todo esto, Cristian aseguraba que había dejado de creer en las redes. “Me parece una contaminación absoluta de inspiración. Creo que antes los artistas teníamos problemas un poquito más importantes y de allí nacían las historias para las canciones más impresionantes. Ahora el problema es lo que tal o cual dijo en las redes. Nos quitan la inocencia para imaginar, para volar. Siempre el artista le esquivó un poco a la soledad y ahora está completamente solo con el aparatito y las redes. También creo que estamos sobreinformados y eso no ayuda a que fluya una buena comunicación. Hay que rescatar el trabajo de los diarios, los canales de televisión serios. Valorar también las buenas noticias, las positivas. Las redes han sacado un costado muy oscuro de la gente: los ataques, las peleas, las fake news. Somos muchos más que esto que nos está reduciendo”, reflexionaba con frases que podrían seguir absolutamente vigentes.

Luego se refería a sus actitudes tan ocurrentes como estrafalarias que lo convirtieron en un meme constante: “A veces son graciosos, pero también todo es muy repetitivo. Creo que lo hago para autosabotearme o hasta como un juego. No se puede estar siempre bien”.

La charla va llegando a su fin, la gira de prensa tiene que seguir. No hay tiempo para hablar de su tío Don Ramón (sí, el entrañable personaje de El Chavo) o de por qué sus parejas duran tan poco. Pero antes de irse, Cristian adelanta que quiere invitar a Ulises Bueno para el show en el Orfeo. “Podemos hacer una nueva versión que se llame ‘Soy portugués’”, lanza entre risas mientras el resto de los presentes celebramos su delirio.

Serie propia para Netflix

La celebrada participación de Verónica Castro en La casa de las flores en la que incluso canta un tema de su hijo, la agitada vida privada de Cristian (por esos días se separó de su novia tras un video que publicó una supuesta amante; antes se casó tres veces y el último matrimonio duró sólo ¡26 días!) y la recurrente comparación con Luis Miguel, son elementos que confluyen para pensar que su vida es digna de una película o de una serie de Netflix.

“Sí, la verdad es que está bastante loquita mi vida (risas). Ya hubo un acercamiento con Netflix, estamos platicando", reconoce al respecto. Luego agrega: "Yo lo quiero llevar para el lado de la alegría, la tragicomedia. Es más, me gustaría que sea como un reality. Que hablemos de los dramas, pero no tanto sentimentalismo de aquel pasado trágico. Estamos en esas charlas para encontrar la energía y que no se vaya a la telenovela".

Cristian Castro pasó por la Redacción de VOS antes de la pandemia (Facundo Luque)
Cristian Castro pasó por la Redacción de VOS antes de la pandemia (Facundo Luque)
Cristian Castro pasó por la Redacción de VOS antes de la pandemia (Facundo Luque)

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