Con “Oasis”, Melingo completó una trilogía enfocada en la figura del linyera

Oasis, el nuevo de Daniel Melingo, es uno de los lanzamientos discográficos más importantes de nuestra música popular que quedó entrampado por la pandemia del coronavirus.

Editado por el sello Buda Musique, completa la trilogía iniciada con Linyera (2014) y Anda (2016), enfocada en la figura de un ser errante, que vaga por la vida renunciando a lo material, sin nada que perder.

Tal es la fascinación de Melingo con la figura del linyera, que pensó su nuevo álbum como la resolución de una ópera en torno a ella.

“La manera de alargar la vida es tener proyectos futuros, eso alegra nuestra existencia y una de las alegrías mayores es contagiar ese sentido hecho sonido. Verle la cara a Dios aunque sea un instante, eso es nuestra felicidad y el éxito en general. Traspasando ese vértigo inicial, podemos decir que ya está al alcance del oído oyente, el nuevo material sonoro, Oasis, mi nuevo vehículo súper sport”, presenta Melingo, un artista que desde hace décadas ya viene poniendo al tango en órbita experimental al extremo de crear un lenguaje personalísimo.

Anteriormente, Melingo ya había presentado los simples Navegantes, Está Vivo, Camino, Hablo Solo (con Vinicio Capossela) y El blues rebétiko de 7 vidas (con Andrés Calamaro).

Los textos de estas canciones de los poseídos y de estas extrañas oraciones de prisiones con las barras en cuerdas de instrumentos musicales, fueron elaborados por Melingo en colaboración con otros autores.

Primero el escritor y periodista Rodolfo Palacios, luego sus fieles amigos: María Celeste Torre, Andrés Calamaro y, por supuesto, Luis Alposta, figura indispensable dentro del imaginario tanguero.

Alposta es escritor, investigador del lunfardo y médico. El último poeta Lunfardo en la actualidad. Coautor de tangos de Edmundo Rivero, Rosita Quiroga, Osvaldo Pugliese y, claro, Daniel Melingo.

El arte de este nuevo álbum estuvo a cargo de Alejandro Ros y las ilustraciones fueron realizadas por Ricardo Mosner.

“Sabíamos que Daniel Melingo es un maestro del vértigo, un equilibrista sin temor al vacío, que se reinventa. Que pasó por los géneros más disímiles: rock, pop, reggae, tango, música rebética. Firma allí, gracias en particular a este casting excepcional, un objeto visionario y conceptual, pero muy encarnado y siempre sorprendente. Un objeto fuera de formato, como el preámbulo, la banda sonora alucinante, manifiesta todas las texturas que siguen. Un hacedor de música. La música que cobra cuerpo”, destaca la promoción de esta nueva aventura de lo que se ha dado en llamar gótico rioplatense.

Los músicos que acompañaron a Melingo en Oasis fueron: Muhammad Habbibi (guitarra), Juan Ravioli (bajo y samples), Gómez Casa (batería y samples) y Matías Rubino (bandoneón). Como invitados participaron Baltasar Comotto (guitarra) y Patán Vidal (piano).

Daniel Melingo, ¿fantasmagórico o fantasmagótico? (Gentileza Fabio Borquez)

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