La Mona, sin empleados a cargo: ¿una jugada pensando en el retiro?

La noticia generó un cimbronazo que trascendió al mundo del cuarteto: Carlos “la Mona” Jiménez empezó desde ayer el proceso por el que buscará la desvinculación de los 29 empleados que forman parte de su empresa (ERE-Pal S.R.L.).

Sin músicos, técnicos, sonidistas, plomos ni boleteros, el futuro del legendario cantante cuartetero es, en plena pandemia por el coronavirus, una incógnita.

La incertidumbre en el mundo del espectáculo ante la irrupción del Covid-19 ha hecho que se tomara esta decisión de desarticular el gran andamiaje que funciona en torno a Jiménez y los bailes de cuarteto. Pero lo cierto es que este desenlace es algo que en la oficina del cantante ya se venía evaluando desde hace un tiempo, según pudo averiguar este medio con fuentes cercanas al artista.

Esta decisión se precipitó entre el jueves y viernes de la semana pasada, cuando Juana Delseri y el resto del equipo que toma las decisiones administrativas (en el cual no está “la Mona”) definieron que este parate obligado era también la oportunidad de ir “ordenando” la empresa de cara al final de la carrera del ídolo.

“Carlos tiene 69 años, no hay un retiro hablado y a él no se le cruza eso por la cabeza, pero por la edad que tiene es una realidad que su alejamiento de los escenarios se va a dar en el mediano plazo. Por eso ahora se decidió darle forma a una indemnización para una empresa que no tiene ingresos y tiene todos sus empleados en blanco”, dice una fuente del rubro cuartetero, que pide no revelar su nombre.

Si en un futuro cercano la situación permite la vuelta a los escenarios, “se les preguntará quién está disponible para volver o se arma una banda nueva”, asegura la misma persona.

Los empleados de “la Mona” están mensualizados, es decir que no cobran por baile, como suele ser moneda corriente en el género. Así, cobraron completos los meses de marzo y abril (en promedio de entre 20 y 40 mil pesos netos, aunque la mayoría de los músicos también percibe un extra por los derechos que reciben de Sadaic). Ya en mayo, se optó por esta drástica decisión.

“En nuestra actividad hemos sido los primeros en parar y seremos los últimos en arrancar. Indudablemente no hay cuerpo que aguante a esa situación”, le dijo a Cadena 3 Rubén Bravi, abogado del artista. De hecho, él encabezó desde ayer las reuniones individuales con cada uno de los empleados para llegar a una desvinculación “de común acuerdo”. En diálogo con VOS, agregó que con varios ya hubo un entendimiento, aunque resta firmar el acuerdo definitivo. Y ratificó con 29 los empleados que conforman "la totalidad de la empresa, y ninguno es monotributista".

Drama cantado

Semanas atrás, Carli Jiménez, hijo del líder cuartetero e integrante de la empresa familiar, había advertido a este diario que la industria no podía sobrevivir tantos meses sin producir: “No podemos bancar una estructura así seis meses”.

“En el Sargento Cabral son 200 personas las que trabajan indirectamente un viernes: seis boleteros, tres porteros, veinte plomos, quince músicos, cincuenta policías, treinta bufeteros, varios proveedores , fotógrafos, community managers y la lista sigue con cuidacoches, choripaneros, taxistas y quiosqueros”, había dicho Carli.

En aquel entonces, Carli había dicho que la empresa les brindaba la seguridad a sus empleados de que iban a cobrar a pesar de no trabajar porque “correspondía”. Sin embargo, esa posibilidad se acotó después de dos meses de inactividad y la empresa decidió desvincular a los empleados para no tener que sostener la estructura sin ningún tipo de ingresos.

La palabra de los músicos

Por su extensa trayectoria, “la Mona” tiene personal con muchos años de antigüedad, como el acordeonista Daniel Franco. “Yo empecé con Carlos hace 53 años, así que estoy preocupado, desde luego que sí, y me gustaría terminar de otra forma la trayectoria en conjunto. Me gustaría que se pueda volver rápido de todo esto, pero tengo la sensación de que va para largo. Y viste encima cómo es en el rubro nuestro… De todos modos, hay que escuchar qué propone la empresa, vamos a ver”, adelanta.

“Hay que aguantar esta pandemia, esta porquería. Ya llevamos casi dos meses sin actividad. El último baile lo hicimos el domingo 8 de marzo y ya el viernes 12 no pudimos tocar. Me imagino cómo debe estar el loco (por “la Mona”). No sé si se le acelerarán los términos de su carrera, pero creo que Jiménez tiene un poquito más de cuerda”.

Para Franco, La Mona todavía tiene “unas pilas bárbaras”, y la banca incondicional de su público. “Es muy especial su energía. Toda la vida ha hecho esto, y si no lo hace más, se muere de pena”, arriesga.

Foto: Facundo Luque / Archivo LVI.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *