Distanciamiento y baños acotados: Lo que dejó el primer show con entrada paga en Estados Unidos

Anoche se realizó el primer show de música estadounidense en el medio de la pandemia por coronavirus.

Lo ofreció el rockero Travis McCready y en TempleLive de Fort Smith, una ciudad ubicada justo en la frontera de los estados de Arkansas y Oklahoma.

Tal como se había anunciado hace unos días, antes del concierto se tomaron medidas rigurosas, acordes a un protocolo de sanidad oficial promulgado por el gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson.

Así, la capacidad permitida se redujo de 1,000 personas a sólo 200 y los espectadores guardaron una distancia próxima a dos metros, determinada en algunos casos por cintas.

Las pautas sanitarias también se extendieron a los baños, que estaban limitados a solo 10 personas a la vez, y a los puestos de comida que solo podían vender bebidas que ya estaban pre empaquetadas.

En el show, huno pocos migitorios y lavabos, ademàs de rutas entrada y salida bien marcadas. (Twitter @Sin23Ou)

En rigor, el show de McCready en TempleLive se programó originalmente para el 15 de mayo, pero ese día Asa Hutchinson se dirigió al teatro con una orden de cese y la sugerencia de que reprogramar para el lunes.

Aun con todas las limitaciones y el clima desértico en la sala, todos los involucrados calificaron a la experiencia como positiva. Y como modelo a seguir si se busca tender a una nueva normalidad en materia de entretenimiento musical.

Entretanto, las apuestas más seguras en el rubro vienen por el lado de shows en autocine. Como el ofrecido por Keith Urban en Nashville, para trabajadores de la salud de esa ciudad.

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El teatro del estado de Arkansas lució prácticamente desierto. (Twitter @Sin23Ou)

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