¿Se puede hacer carrera sin los “Me gusta” del público?

¿Qué tiene más relevancia hoy para un artista que quiere empezar una carrera profesional? ¿Su calidad interpretativa o la cantidad de "me gusta" y reproducciones en las redes sociales? Es una dicotomía incómoda y que no necesariamente tiene que estar enfrentada, pero cuya respuesta está cantada a favor del aspecto cuantitativo.

La cuestión estuvo esta semana en debate a partir de una entrevista de dos popes de la industria musical como Dr. Dre y Jimmy Iovine con la edición británica de la revista GQ.

“Yo probablemente hubiera odiado las redes sociales cuando estaba surgiendo. Hay cierta mística que se destruye con las redes. Me gusta la mística, me gusta la espera… No necesito que todo el mundo sepa dónde estoy o qué hago a cada minuto, o qué estoy a punto de lanzar”. Quien dijo eso fue Dre, miembro fundador del combo de raperos N.W.A. y autor de uno de los discos que cambió la historia del hip hop, sentando un nuevo canon, como fue The Chronic.

“Había cierta mística que venía asociada con el hecho musical que hacía entretenido el hecho de esperar a ver qué iba a pasar”, agregó el productor, en una clara afirmación nostálgica con la que más de uno se sentirá reflejado.

Su colega y socio empresarial, acotó una declaración que pinta la era en que vivimos, según la visión de quien amasó fortunas cuando la industria musical era física y analógica: “Hoy la moneda de cambio es la fama, los likes, y no la grandeza de un artista”.

Vale aclarar que Iovine y Dr. Dre fueron los fundadores de Beats, la prestigiosa marca de auriculares que Apple compró por 3.000 millones de dólares en 2014 (por cierto, imperdible su documental, The Defiant Ones, en Netflix).

Puestos así, suenan como dos dinosaurios quejándose por el meteorito que les cayó encima en forma de streaming, aunque la pregunta que dejan es válida.

¿Se puede crecer hoy sin los “Me gusta”?

En la otra vereda

En la misma semana, el cantante y modelo Jason Derulo le decía al portal TMZ que piensa enfocarse cada vez más en su cuenta de Tik Tok, porque le está haciendo ganar muchísimo dinero. En la cuarentena, el músico subió varios videos en clave humorística, con filtros en los que perdía dientes o bromas por el estilo.

“Lo puede hacer cualquiera, no necesariamente tenés que ser cantante o famoso”, dijo.

De hecho, Derulo fue mucho más allá, al comentar que sus últimos remixes los ha lanzado en sus breves videos en esa red social. “Literalmente, Tik Tok hoy manda en la industria musical. Las canciones más populares ahí, son las más populares en el mundo”, agregó el músico, anunciando que planea presentar una especie de “alter ego” específicamente para esa red, “como un superhéroe de acción”.

Son dos posturas un tanto extremas, pero con un alto porcentaje de realidad en cada caso. Es indiscutible que las redes sociales son hoy un trampolín real que, en los papeles, le dan a cualquier artista las mismas posibilidades de difusión que a una megaestrella.

Pero por otro lado, es tanta la competencia que ese cuento de hadas parece cada vez más una ilusión. No en vano los sellos tienen analistas de métricas y matemáticos buscando la forma de posicionar canciones en plataformas como Spotify y YouTube, con posteos efectivos y lanzamientos fríamente estudiados.

En esa maraña en la que los algoritmos son los nuevos reyes, la cantidad de seguidores que tenga un artista (ya sea que se dedique a la música, la actuación… ¡o las propias redes!) claro que suma.

Sin embargo, el éxito en una plataforma virtual no garantiza su traslado al plano real. Queda como ejemplo evidente la película que en 2018 protagonizó Grego Rosello (una figura seguida por millones en internet) pero que fue un rotundo fiasco en taquilla.

Una cosa es ver videítos en el teléfono desde tu casa, y otra muy distinta es pagar una entrada para ver al ídolo en vivo.

De cualquier manera, estamos en una época en la que lo “viral” se ha convertido en una cuestión casi aspiracional, que en la mayoría de los casos se antepone a lo cualitativo. Es como si el hecho de que sea viral ya le confiere anticuerpos como para hacerlo deseable por todos. Y la verdad es que la historia está plagada de ejemplos en los que masividad fue bien a contramano de productos hechos con calidad, talento o buen gusto.

Dr. Dre, que salió de los barrios bajos de Los Ángeles y se convirtió en multimillonario por su cuenta creciendo en otro paradigma, puede estar aturdido con este nuevo orden. Pero mal que le pese, la foto de este momento muestra que los artistas (incluso muchos ya consagrados) están corriendo detrás del público y, muchas veces, mendigando por un like.

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