Despedida a Eduardo Gelfo, un tenaz defensor de una tradición

Este martes es un día triste para el cuarteto característico, nuestra música regional. Porque se fue Eduardo Gelfo, uno de sus pioneros y más grandes difusores.

El acordeonista, hijo de Leonor Marzano y don Miguel Gelfo, fundadores de este género y cultura, falleció a los 70 años, tras un paro cardíaco. Gelfo cultivó su amor por el escenario en miles bailes pueblerinos a lo largo de todo el interior provincial.

Gelfo lega ese amor incombustible por el tunga tunga, además del eco de su voz estruendosa y ronca, que alguna vez lo llevó a fantasear con la posibilidad de ser cantante de rock. “De pendejo, me resistía a tocar cuarteto. Mi sueño de pibe era ir a Buenos Aires para hacer rock”, le contó Gelfo al periodista Héctor Brondo, en una entrevista que La Voz publicó en agosto de 2012.

Pero no hubo caso, el cuarteto fue su destino inexorable. El amor familiar que se le profesaba al género pudo más que su rebeldía, y así fue que se convirtió en acordeonista de El Cuarteto Leo, la orquesta de su madre.

Eduardo Gelfo debutó como miembro de la formación en el verano de 1968, bajo el tinglado de chapas del Bochas Club Colonia Marull, del departamento San Justo.

“Mami, no baila nadie, qué hacemos”, le djo Gelfo a su madre aquella primera vez y ante un público difícil que había que ganarse.

“Vos seguí metiéndole con ganas que ya van a salir”, le respondió Leonor, mientras reforzaba en el piano la marcación rítmica con su mano izquierda, que a fin de cuentas fue su máximo aporte a la música popular argentina.

"El cuarteto no existiría sin la Leo. Ese estilo que inventó mi mamá no puede morir. Podrá cambiar, hacerse más o menos conocido, pero es irrepetible. Me parece que la Leo y los Rolling Stones deben ser los únicos grupos en el mundo que llevan más de medio siglo tocando sin parar”, dijo Gelfo a comienzos de este siglo, en ocasión de una actuación en el festival Carlos Paz Vivo.

"Estoy muy orgulloso de ese estilo que inventaron mis padres y del momento renaciente que vive el cuarteto como nuestra expresión cordobesa", añadió.

Purista

Eduardo Gelfo estudió acordeón con Francisco “Kiko” Navarro, Alberto Pizzichini y Pedro Garbero, y participó en casi 50 discos de los más de 70 que El Cuarteto Leo publicó durante su existencia como proyecto.

En el ambiente, a Edurado Gelfo se lo llamaba cariñosamente “El Gordo” y se lo tenía como un libro abierto en lo que respecta a cómo el cuarteto característico renacía cada ciclos irregulares de tiempo marcados por intentos de modernidad.

Rodrigo Bueno fue uno de los tantos colegas que lo reivindicó artísticamente, por estar en sintonía con una visión purista del tunga tunga. Como prueba de admiración, El Potro lo invitó a 13 funciones de su gloriosa serie en el Luna Park, en los primeros meses de 2000.

Otros que se expresaron en los mismos términos fueron Gustavo Santaolalla y León Gieco, quienes no sólo se interesaron por El Cuarteto Leo para su road movie antropológica De Ushuaia a La Quiaca (1983), sino que retomaron contacto con Gelfo para su show en conjunto en el ya citado Carlos Paz Music.

Gelfo siempre se enorgullecía por estos mojones, a los que ponía a la altura de su debut televisivo en 1974 (fue en el programa Fiesta de Cuarteto, que emitía Canal 12) y a la participación de El Cuarteto Leo en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

“Actuamos en enero de 1987 y esa noche fue muy fuerte para mí porque la viví como un merecido homenaje en vida a mis viejos”, recordó sobre esa noche en la que Miguel Gelfo y Leonor Marzano, ya retirados de los escenarios desde hacía mucho tiempo, fueron invitados a subir al Atahualpa Yupanqui.

Despedidas emocionadas

El fallecimiento de Eduardo Gelfo sacudió al ambiente musical cordobés, lo que quedó cristalizado en varios posteos de redes. “Nos ha dejado Eduardo Gelfo. Nuestras condolencias a los familiares de un pionero de nuestra música”, escribió el grupo Sabroso en su cuenta de Facebook, acompañando el texto con un video junto al músico.

“Qué noticia tan triste. Se fue uno de los referentes de nuestro querido cuarteto. Abrazo grande para toda la familia”, manifestaron Los Caligaris vía Twitter.

“Se fue de gira Eduardo Gelfo. ¡Muchas gracias por tu aporte a la cultura de Córdoba! Descansa en paz, Eduardo”, publicó la cuenta del documental Madre baile, proyecto de Vivi Pozzebón (con guion y dirección de Carolina Rojo) que indaga sobre el rol de la mujer en la historia del cuarteto.

“Hasta la vista maestro y amigo querido. Cuando el creador lo decida, nos reuniremos todos a cuartetear”, fue el emocionante adiós de Tedy Tessel, el director musical de la banda de Rodrigo que también reconoció a Gelfo como heredero del ritmo “con sabor a peperina y Branca”.

“Menos mal que nos tomamos ese último café (que no era café)”, recordó entre risas el hijo homónimo de Ariel Ferrari, colega de Gelfo durante varias décadas.

“Descanse en paz, Señor Cuarteto. Queda su legado, queda su historia, quedan sus canciones. Queda su hermoso recuerdo. Hasta siempre Don”, posteó Franco Ronchetti, cantante del grupo rockero Cuatro al Hilo.

“Hace pocos días me llamó para contarme que había recuperado el nombre de La Leo y quería compartirlo conmigo. Estaba muy contento, feliz… Hoy se toma el bondi para contárselos a La Leonor y al Miguel. Buen viaje querido Eduardo Gelfo. ¡Te vamos a extrañar!”, fue el modo que encontró el conductor radiofónico Santiago Gianola, y que refiere a una disputa judicial en la que Eduardo se enfocó en el último tramo de su vida.

“¡Obrero de la Alegría! Desde 2013, nos acompañó en nuestro proyecto de producción, investigación, y divulgación llamado El Club del Cuarteto”, reveló el animador Fernando Belzagui, vía WhatsApp.

“Disfrutamos infinidad de veces de su charla jovial, mano a mano. Almorzando en su humilde departamentito de Av. Maipú o compartiendo un café y algún que otro whiskycito de bar. Ya sea produciendo y/o conduciendo, estuvimos juntos en Teatro Ciudad de las Artes, Club Belle Epoque, Rock & Pop, Cocina de Culturas, El Vecindario, Danny Tu Lugar, Club Vélez de Villa María… También en No te mueras nunca – Un documental cuartetero y en el video El perrito Sharpei, de la banda Nenes Bian”, añadió Belzagui.

“Otra cita que afrontamos juntos fue la de Sala del Rey, en 2015. Esa vez me honró al convocarme para conducir su presentación junto al Cuarteto Leo en la celebración del Día del Cuarteto. Contar con su aporte, vivencias, palabras y música, ha sido y es invaluable. Lo recordamos con la simpatía bonachona y generosidad con la cual siempre nos consideró. ¡Un grande Eduardito!”, redondeó.

En este renglón de las despedidas se destacó la de un congénere, la de un compañero de aventuras. Más concretamente, la de Carlos “Mona” Jiménez.

El “mandamás” homenajeó a Gelfo en Instagram, con el posteo de la foto de una carta escrita por él de puño y letra. “Loco querido, cuántas andanzas compartimos…”, rememora Jiménez. Y luego remata el texto con recuerdos de mesas familiares y autos en ultra velocidad.

Pero nada más emocionante, ni estremecedor, que el remate: “Eduardo, espérenme vos y todos los que se fueron de gira que allá vamos a seguir con el cuarteto”.

Eduardo Gelfo, en el Cabildo y junto al piano que perteneció a su madre, Leonor Marzano. (La Voz/ Archivo)

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