María Rosa Yorio tomó las riendas de su obra y la comparte en redes

La nueva etapa de María Rosa Yorio inició hace un par de años cuando le llegó la invitación de editorial Planeta para contar su vida junto a Charly García en un libro que luego se titularía Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70.

Lejos de apichonarse, Yorio aceptó el desafío con la condición de contar con su historia sin reparos. La primera dificultad surgió cuando le enviaron “escritores fantasmas” para ayudarla con su relato y resultó que ellos eran tan fanáticos de Charly que no pudieron soportar lo que ella relataba. “Entonces decidí que quería escribir el libro yo sola y, si bien tuve un par de ataques de pánico, lo terminé en un año y medio”, dice Yorio.

Asegura que acabar esa obra le dio firmeza y unió las partes sueltas de su vida. No lo consideró el fin de una etapa, sino el comienzo de otra: “Me dio mucha fuerza interna haberlo hecho, hubo algo mágico, a medida que iba escribiendo y preguntando a otros, aparecieron cosas y me empezó a caer la ficha de lo que había vivido”, dice.

Consultada sobre si tuvo miedo de las repercusiones que podía generar esa obra, teniendo en cuenta que su relato es franco y fuerte –y que la imagen de Charly en muchas partes del libro pende de un hilo– ella segura que necesitó valentía.

"Fue difícil hablar de él, tuve muchos momentos de saber que lo que estaba poniendo podía herir susceptibilidades, pero me rodeé de una biblioteca de escritoras valientes. Abría libros al azar y ahí me envalentonaba y me decía a mí misma '¡vamos! Estás trabajando con amor y respeto a las personas con las que compartiste tu vida, pero es interesante que esto salga a la luz'”, asegura.

Y así, con Simone de Beauvoir en una mano y las canciones de Joni Mitchell de fondo, Yorio terminó su obra y se reafirmó en la convicción de que podía escribir más que los versos de un tema y por eso ahora sueña con un libro de ficción que espera poder concretar pronto.

Su música

La resonancia que generó el libro fue tan grande que volvieron los ofrecimientos para remasterizar su música y rescatar otros relatos fundamentales de la década de 1980.

Yorio cuenta que antes de que todo eso pasara ella había intentado una y mil veces subir su material a las plataformas, siempre sin éxito.

“Tenía los vinilos y había hecho buenas copias a CD, pero si yo quería subir cualquiera de esos materiales a las plataformas me decía un cartel 'usted no tiene acceso a ese material'. Eso ocurrió porque cuando éramos jovencitos firmábamos contratos muy simples y las compañías fueron vendiendo esos contratos y pasando las cintas de mano en mano. Llegó un momento en el que por temas contractuales nosotros no teníamos acceso a nuestra obra y muchas de las cosas se habían perdido”, relata.

Después buscó asesoramiento en el Instituto Nacional de la Música (Inamu) y pudo recuperar su material "gracias al esfuerzo de Celsa Mel Gowland y Diego Boris Macciocco, y al apoyo de Cristina Kirchner que aportó los fondos del Estado".

"Cuando el material quedó libre empecé a subir tímidamente una que otra canción y era tal la respuesta del público que la editorial Faro Latino me ofreció hacerlo de una manera trabajada y organizada", cuenta.

Y fue allí cuando sus dos primeros discos solista Con los ojos cerrados y Mandando todo a Singapur, que inexplicablemente nunca habían sido editados en CD, fueron remasterizados y encontraron lugar en las plataformas de streaming como Spotify, YouTube, Apple Music, entre otras.

En esa tarea se encuentra ahora, intentando encontrar fotos, videos y documentos que completen el relato musical, al mismo tiempo que responde los mensajes de miles de seguidores que encontraron refugio en sus canciones en décadas pasadas. Con cada canción que sube, Yorio escribe una anécdota que pueda servir como “marco emocional” para volver el tiempo atrás.

“En todo este material me encuentro conmigo misma y estoy en un estado de emoción muy fuerte porque fue como tender un puente con mi juventud”, dice.

Rock y feminismo

La charla con Yorio deja cientos de anécdotas, todas ellas con los grandes de la música nacional, pero es inevitable tratar de traer a las mujeres a una conversación plagada de figuras masculinas.

Y la pregunta insoslayable es si está al tanto de los movimientos feministas y de lo que tocan las chicas hoy. Ella dice que por supuesto. Cuenta que escucha Futurock y Nacional Rock y allí se pone al día con la música nueva. Fue parte del movimiento de mujeres que lucharon por el cupo femenino en festivales y asegura que todo cambió cuando se empezó a ver a las chicas cargar sus guitarras por la calle.

“Las jovencitas de hoy ya vienen con otro ADN, aun las que tienen familia e hijos se manejan de otra manera, hay otro espíritu”, dice. Y cierra: “Hoy no hay una sola gran figura femenina pero hay cuatro o cinco muy buenas. El movimiento que hicieron las pibas en los últimos años es extraordinario. Son muy inteligentes, tienen conocimientos, buscan en el pasado y reconocen el trabajo que hicimos en su momento”.

María Rosa Yorio (Fotografía, gentileza Rubén Andón)
María Rosa Yorio (Fotografía, gentileza Rubén Andón)
María Rosa Yorio (Fotografía, gentileza Rubén Andón)

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