Ayrton Gelfo y Lucila Juárez, protectores del legado de sus padres

Hace unos días, se produjeron dos situaciones relacionadas a la administración del legado de dos grandes músicos ya fallecidos.

La más reciente fue la publicación de Presentación Artaud-1973-Teatro Astral (en vivo), un disco de Luis Alberto Spinetta que se basa en el concierto de fractura que "el Flaco" ofreció en ese espacio porteño, apenas munido de su guitarra acústica y aún bajo el paraguas de Pescado Rabioso.

La edición rescata una cinta grabada por el espectador Eduardo Avelleira en un Phillips monoaural. ¿Quién llevó adelante ese proceso? Catarina Spinetta, la segunda hija que el músico tuvo con Patricia Salazar y la elegida en el seno familiar para proteger una obra artística de valor incalculable.

Presentación Artaud-1973-Teatro Astral (en vivo) ya había sido digitalizado por el mismo Avelleira cuando encontró el casete después de 30 años de creerlo perdido, pero Catarina generó las condiciones para que el ingeniero Mariano López lo remasterizara y para que el periodista Miguel Grinberg aportara afiches dibujados por el mismo Spinetta y el manifiesto que le daba sentido a aquel concierto mítico.

La otra situación relacionada a una herencia musical valiosa se produjo en torno a la figura de Kurt Cobain.

Puntualmente, se trató de la subasta millonaria de la guitarra acústica que el cantante y guitarrista de Nirvana usó la noche del 18 de noviembre de 1993, durante el MTV Unplugged que la banda grabó en Nueva York.

Es una 302 D-18E (una de las siete fabricadas por la marca Martin en 1959), customizada por el propio Cobain cuando le añadió un fonocaptor de Bartolini en la boca de sonido.

Finalmente, por ese instrumento icónico se pagó una suma aproximada a 6 millones de dólares, cuyo destino no fue precisamente el de las arcas de Courtney Love y Frances Bean Cobain, esposa e hija, respectivamente, del mártir del grunge.

¿Por qué? Porque, en su momento, no tuvieron el mismo celo que los Spinetta a la hora de la protección de elementos y de la obra que heredaron.

Entonces, el rédito económico descomunal lo sacó Isaiah Silva, el exesposo de Frances, que tenía la guitarra en su casa porque, según argumentó, la había recibido como “regalo de bodas”.

Lo concreto es que una pieza de museo quedó a merced de un particular australiano y se recordará por haber superado el récord de la Fender Stratoscaster de David Gilmour, de Pink Floyd, que en 2019 se subastó por 3,95 millones de dólares.

En Córdoba

Actualmente, en nuestra plaza hay dos jóvenes que están expuestos a acertar como Catarina Spinetta o a perder por dispersión, como Courtney Love y Frances Bean Cobain.

Ellos son Ayrton Gelfo, el único hijo del acordeonista Eduardo Gelfo, fallecido hace unos días; y Lucila Juárez, la única hija mujer del bandoneonista Rubén Juárez, de cuya partida ya se cumplieron 10 años.

Ayrton tiene que cuidar el destino de los objetos que su padre dejó en el departamento de calle Maipú, relacionados a la historia del ala fundadora del cuarteto característico.

Lucila, por su parte, decidió mantener encendida la llama artística del “Negro”, ordenando administrativamente algunas cuestiones y ofreciendo documentación de alto valor en emisiones en vivo mediante Facebook.

Ayrton, junto a su padre, en un evento musical. (Facebook Ayrton Gelfo)

Continuar la dinastía

“La colección no tiene valor económico, sino sentimental. Es algo hermoso. Me lo quedo como recuerdo de mi viejo y de mis abuelos (la pianista Leonor Marzano y el acordeonista Miguel Gelfo)”, dice Ayrton Gelfo sobre la discografía del Cuarteto Leo, que su padre atesoraba junto con trajes, reconocimientos y documentos fotográficos.

“A la discografía la observé por arriba días atrás; todavía no me puse a ver los títulos uno por uno. Tal como la tenía guardada mi viejo, la trasladé a un depósito… Con lo demás, haré lo mismo, de a poco. La mantendré ahí hasta que organice todo en mi casa. En teoría, deberían estar todos los long plays del Cuarteto Leo. desde el primero hasta el último que mi abuelo grabó con mi papá. Y los que grabó mi papá solo también”, añade.

Sobre la posibilidad de una donación al proyecto provincial de un Museo del Cuarteto, Ayrton confiesa que podría donar “objetos emblemáticos”: “Cosas que marcaron, tanto de mi papá como de mis abuelos. Y si hay un disco repetido, lo cedo. Alguna fotografía… Hablaría con alguien del Gobierno para que eso fuera bien presentado. Alguna prenda de mi papá, la última que él ha usado en un escenario…”.

Esta foto de Gelfo llevando en andas al "Potro" Rodrigo, en el Luna Park, bien merece ser exhibida en un Museo del Cuarteto. (Gentileza de Ayrton Gelfo)

“Al ropero ni siquiera lo toqué. Es alevosa la cantidad de ropa que él usaba. He estado averiguando si puedo achicar la medida suya a la mía. Sería un honor usar sus trajes cuando empiece a subirme a los escenarios”, complementa.

¿Subirse a los escenarios con la ropa de su papá? “Sí. Voy a seguir con esta dinastía –contesta–. Yo laburaba con mi papá, directamente. Era músico de su banda. Dentro de todo, él me iba enseñando cómo se maneja este negocio. Me iba enseñando a niveles comercial y musical. Después empezó lo de la pandemia, su enfermedad… Fue todo muy rápido, así que, en la cuestión comercial, me faltaron cosas por aprender”.

“En una charla en una de sus internaciones, él me dijo: 'Vos tenés un buen toque en el piano. El día de mañana, si vas a seguir con lo mío, a la Leo me la llevás a lo más alto; mantené en alto nuestro apellido. Si querés ser colectivero o limpiavidrios, yo te voy a apoyar igual, pero a la Leo, siempre en alto'. Y yo le dije: 'Papá, voy a seguir con la dinastía; con mi estilo, pero la continuaré…'. Haré lo mismo que él hizo cuando fallecieron mis abuelos. Él entró a los 19 años en la Leo y dejó su sello”, redondea.

Para continuar el legado de La Leo desde el escenario, Ayrton considera indispensable realizar anhelos pendientes. "Por cuestiones de la vida, me alejé de los escenarios, me olvidé… Entonces, me puse como meta estudiar acordeón. Soy músico de oído. Partituras no sé leer. Pero tengo oído. Mi papá me destacaba eso, que sacaba acordes al vuelo. Si a esa capacidad le sumo estudio, voy a andar bien", confía.

"Me tengo que preparar para salir a la cancha como tiene que ser", remata Ayrton, quien debe consensuar movidas sobre La Leo con su tía Marta (hermana de Eduardo) y su primo Martín López (hijo de Marta y de Carlitos “Pueblo” Rolán).

Por último, al ser consultado sobre probables reediciones discográficas o usos de obras pasadas, Ayrton admitió que no está muy asesorado al respecto. "Tengo que empezar a ponerme bicho con eso… Lo voy a hacer", asegura.

Lucila Juárez tiene en la espalda el mismo tatuaje que su mamá y sus hermanos tienen en el brazo. (Gentileza Lucila Juárez)

Material que quema

Lucila Juárez ha multiplicado esfuerzos con tal de que el legado su papá, el virtuosísimo e innovador bandoneonista Rubén Juárez, tuviera el tratamiento y la difusión que se merece.

Por eso es que su desarrollo artístico como cantante tanguera tiene una carga horaria como la del día en que VOS tomó contacto con ella para esta nota. A saber, a horas de grabar en audiovisual su participación en el Festival Nacional de Tango de La Falda, ordenó material del “Negro” para un “vivo” en Facebook tendiente a fidelizar a seguidores ansiosos.

“No es fácil manejar el legado artístico de un artista popular admirado y querido por tanta gente, e incluso por jóvenes que ni siquiera llegaron a verlo en un concierto en vida”, dice Lucila al ser requerida por VOS.

“Hago hincapié en los jóvenes porque papá siempre apuntó a ellos desde un género musical que muchas veces aleja a las nuevas generaciones. Ha sido único en su estilo (tocar el bandoneón y cantar al mismo tiempo), ha sido un transgresor dentro del género al tocar con Charly, Fito, Malosetti, Luis Salinas, Morente, Serrat, El Cigala, Joaquín Sabina, Mercedes Sosa, Litto Nebbia… Es mucha responsabilidad”, refuerza.

E inmediatamente, ilustra: “Cuando tu papá se va, queda el artista y, por momentos, una siente que tiene un deber con la gente que sigue escuchando su música. Y se deja de lado esa necesidad de tenerlo en casa todos los días… Es como si abandonara el dolor que genera su ausencia física para no ‘fallarle’ a quienes admiran su faceta artística… A quienes, en definitiva, lo van haciendo más grande con el paso del tiempo. Grande y eterno”.

Lucila, recientemente fotografiada junto a una pantalla que tiene el bandoneón blanco de su padre, el "Negro" Rubén Juárez. (Gentileza Lucila Juárez)

Para Lucila, abandonar ese dolor que perdura siempre, en pos de transformarlo en consecuencias gratificantes, quizá sea una manera de seguir en conexión con Rubén.

"Cada material inédito que llega a mis manos (o a las de mi familia: mamá Silvia y hermanos Leandro y Leonardo) realmente 'quema'… Porque el valor que les dan a estas joyitas sus fanáticos trasciende de alguna manera el amor que sentimos por el 'hombre' que se fue".

Para Lucila, este trabajo de preservación y de difusión no podría realizarse sin pensar en qué haría su papá en tal o cual situación: "Por supuesto que condiciona la coherencia que él mantuvo en sus 40 años de trayectoria. Por eso, precisamente, en la familia no movemos nada si no estamos los cuatro de acuerdo".

"Hay momentos (como en todos lados) en el proceso de selección del material en los que nos topamos con estafas y usos y abusos de su nombre y de su material. Duele tener que detenerse en estos detalles legalmente, pero es una manera de seguir velando por su carrera, a la cual se entregó con tanto amor y respeto", amplía la cantante, al tiempo que refuerza la idea de que la prioridad de "los Juárez" es seguir enalteciendo el nombre de Rubén, cuidando detalles, compartiendo material nuevo, atendiendo a pedidos de sus seguidores.

"Con ese fin tratamos de tener un vínculo cotidiano desde su página de Facebook (que administramos los cuatro), además de realizar un inmenso trabajo de ordenamiento y de coordinación de fechas de salidas. Nos genera un enorme placer recibir un amor invaluable de la gente hacia él, algo que, insisto, nos hace sentir de alguna manera aún más cerca de él".

En este punto, Lucila Juárez rescata lo que pasó el 31 de mayo, al cumplirse el 10° aniversario del fallecimiento de Rubén.

"Al toparnos con esta desconcertante situación de confinamiento, que por supuesto tiró por la borda todos los homenajes que se iban a realizar, generamos cuatro episodios en los que amigos, colegas y gente muy admirada por él contaron anécdotas graciosas y emotivas de Rubén. Así, tratamos de que sus seguidores conocieran algo más sobre su vida personal y lo sintieran más cercano. Es increíble, pero tienen un fervor casi roquero maravilloso”, asegura.

En el lanzamiento de esos capítulos, que duraron entre 40 y 50 minutos, Lucila se encargó personalmente de editar el material que, entre otras cosas, filtró una actuación de Rubén junto al pianista Cristian Zárate.

"Las visualizaciones fueron de todo el mundo, casi 90 mil views en una sola semana. Teniendo en cuenta de que un artista tanguero quizá no tiene tanta popularidad en redes, y mucho menos cuando ya no está presente, la cifra impacta… Los comentarios fueron emocionantes y llenos de amor. 'Juárez estaba ahí', 'Juárez se sentía ahí'. No sé cómo pude sentarme a hablar de él con tantos sentimientos encontrados, tanto nerviosismo, y no quebrarme… No lo sé", finaliza Lucila.

Guardianes de hermosas galaxias

¿Quiénes protegen los legados ardientes de estos genios?

Gustavo Cerati. La obra del músico, y los intereses generados a partir de ella, están al cuidado de Laura Cerati, una de sus dos hermanas.

Luis Alberto Spinetta. Tal como se expresa en la nota central, es su hija Catarina la protectora de una obra singularísima.

Kurt Cobain. Su esposa Courtney Love y su hija Frances Bean Cobain comparten la custodia. En los últimos días, se les fugó un importante capital.

Frank Zappa. Están a cargo sus hijos Ahmet (creador de la franquicia de Star Darlings de Disney) y Diva (diseñadora de moda).

Prince. Comparten decisiones sus hermanos Norrine, Sharon, John, Tyka, Omarr y Alfred. Hace poco, subastaron una guitarra y subieron un show a YouTube.

Jimi Hendrix. Janie, su hermana adoptiva, es la que decide todo en torno a la herencia del guitarrista zurdo y psicodélico.

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Ayrton Gelfo, en el departamento en el que conserva los objetos de su papá y sus abuelos. (Pedro Castillo)
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Lucila Juárez, con el bandoneón de su padre (Pedro Castillo)
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Lucila Juárez (Pedro Castillo)
Ayrton Gelfo, en el departamento en el que conserva los objetos de su papá y sus abuelos. (Pedro Castillo)
Ayrton Gelfo, en el departamento en el que conserva los objetos de su papá y sus abuelos. (Pedro Castillo)
Lucila Juárez, con el bandoneón de su padre. (Pedro Castillo)
Lucila Juárez. (Pedro Castillo)

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