Cordobeses en la nueva normalidad: cómo es tocar en vivo con la reactivación europea

Fueron meses que parecieron una eternidad: la salida del llamado "confinamiento" en Europa comenzó hace un tiempo ya, pero, como se preveía, una de las últimas actividades en regresar fue la música en vivo.

De hecho, la vuelta se está produciendo muy lentamente: nada de grandes festivales (la gran mayoría fueron cancelados o reprogramados para el año que viene) y, sobre todo, oferta de eventos al aire libre, en los que los protocolos no son tan exigentes.

En marzo, en plena expansión del coronavirus por el continente europeo, algunos músicos cordobeses que están instalados allá contaban la dura realidad que les tocaba vivir. Ahora, el panorama es un poco más alentador, ya que muchos pudieron volver a encontrarse con el público cara a cara, tras varios meses, aunque el futuro sigue siendo bastante incierto.

"Venía tocando todas las semanas desde hace años y estuve cuatro meses sin tocar. De un día para otro me invitaron a tocar a un bar en la playa, así que repasé algunas canciones y me presenté. Fue muy lindo, sentí que me volvió el alma al cuerpo", cuenta Flor Lucena, quien está viviendo desde hace casi dos años en Barcelona.

Luego amplía sobre su regreso: "Estaba un poco nerviosa, ¡pero muy emocionada! La gente estaba tranquila, con el mar de fondo, todos respetando distancias y pasándola bien, pero el mood no cumplía mis expectativas, así que por el micrófono le recordé al público que veníamos de estar encerrados meses y que al menos yo me sentía muy agradecida de poder tocar en vivo y cantar para ellos. A partir de ese momento se rompió el hielo y se transformó la energía del lugar. Todo el mundo tiene ganas de salir y de sentarse en un bar a tomar una birra, pero todavía no sabemos bien cómo hacerlo" reflexiona.

Sobre los protocolos para presentarse en vivo, la cantante advierte que en España son exigentes y por eso no hay casi lugares para tocar. "Tenía planeada una temporada alta con muchísimos shows, de los cuales hice sólo dos en lo que va del verano. Con los aforos limitados, nadie quiere estar adentro y muchos bares están recuperándose de la crisis, entonces ya no tienen presupuesto para músiques", explica.

Y añade con sensaciones encontradas: "La nueva normalidad claramente es un rotundo bajón y veo que mucha gente trata realmente de ‘normalizarlo’, en el sentido de hacer como si el mundo no se hubiera frenado. Cada uno vive esto como se puede, al menos yo todavía no encuentro mi lugar en este contexto. Creo que, toda crisis a lo largo de la historia trajo movimientos nuevos y naturalmente esto va a decantar en una escena de movidas under que pueden llegar a estar muy buenas porque la mayoría de los artistas estuvo cocinando algo en estos meses".

Lucena aprovechó el tiempo de aislamiento para grabar nuevas canciones y meterse de lleno en su nueva faceta de productora: "Siempre me presenté como cantautora, y este año salieron un par de proyectos que estuve produciendo, entre ellos, un disco de rap de un artista valenciano. Tengo muchos beats que voy a ir subiendo y poniendo a disposición, sobre todo de pibas que quieran cantar o rapear sobre mis bases para impulsar la producción musical entre mujeres. Hay en camino un EP de canciones que tenía guardadas y, además, un proyecto solista electrónico producido por mí", resume.

En patios y bajo el cielo

Otro músico que se encuentra hace un tiempo en España es Iván Singh, quien el año pasado probó suerte en Suecia y en 2020 recaló en una zona aledaña a Valencia, más precisamente en Denia. "Llegué la primera semana de marzo a España e hice cuatro conciertos con los que quedé muy entusiasmado. Teníamos una agenda muy interesante hasta el Chicago Blues Festival, donde estaba programado por primera vez con mi proyecto y hasta me pusieron de foto de portada", comienza.

"Volví a tocar en vivo recién los primeros días de julio en un concierto acústico en Pedreguer, en un patio de un centro cultural que se armó en una exfábrica de aceite. El formato fue acústico, con la loopera, porque por el momento no se podía tocar con banda grande. La gente muy respetuosa se movía con mascarillas y permaneció sentada. El concierto fue superemotivo, estaba como si fuese un regalo de la vida. Yo no le tenía mucha fe, pero la verdad es que me llenó el alma. Tanto el artista como la gente sienten esa energía guardada, estas ganas de expresión. Espero que en algún punto sirva para que se valore más el trabajo del músico".

Singh cuenta que en estos meses sus planes se vieron muy afectados tanto como su economía, por lo que por primera vez en su vida tuvo que hacer otros trabajos más allá de la música. "Trabajé como coctelero y como barman en una discoteca en forma de barco junto al mar, uno de los lugares de moda de toda esta zona mediterránea. Los sábados hago mi intervención artística con el DJ desde la cabina", relata.

En sus planes frustrados, estaba grabar un disco con músicos de Chicago cuando viajara para el festival y fechas por varios países de Europa. "Lo único que sostuvo es el Polisonic Music Festival, que se hace en Gandía, otra localidad cercana. Creo que es el único evento grande que tendré en todo el año. Mi idea es grabar esa presentación y sacar un álbum en vivo como testimonio de toda esta etapa. Pude armar una banda increíble acá, con vientos y varias leyendas de la comunidad valenciana. Estoy muy agradecido de esta posibilidad", detalla.

Protocolos razonablesEn el norte de Italia, según cuenta Matías Merlo, un exrugbier devenido en cantautor que está a punto de publicar su cuarto disco titulado Lunes infinito, la cosa está más relajada, aunque el futuro es incierto. "La percepción es que hay que aprovechar este tiempo de verano, porque la realidad es que no sabemos qué puede pasar cuando vuelva el frío. En los lugares al aire libre la gente está más tranquila y, respetando la distancia, no es obligatorio el uso del barbijo", describe.

¿Y cómo vivió estos meses? "Estuve encerrado prácticamente 60 días y casi tres meses sin tocar. La reactivación viene siendo principalmente con shows al aire libre, hay muchos bares que están cortando las calles y armando eventos allí mismo. Estuvimos participando en algunas de esas movidas con mi otro proyecto Estación Sur de música de argentina de Latinoamérica y la respuesta fue genial. Incluso mucha gente que pasaba por la calle se frenaba y lo disfrutaba como nunca. Al principio se pensaba que los protocolos iban a ser más estrictos, pero por suerte entran en una óptica razonable teniendo en cuenta las dificultades que tiene el ambiente artístico y del entretenimiento. En los lugares cerrados, sí sigue siendo muy difícil".

En este tiempo, Merlo aprovechó para grabar y publicar tres adelantos del disco por venir: "Filmé en distintos lugares cercanos, uno en las montañas y en los lagos, otro en esa exfábrica. La semana que viene terminaré de grabar el disco y lo lanzaré por las plataformas, aunque la mejor promoción siguen siendo los conciertos", cierra.

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Matías Merlo, Flor Lucena e Iván Singh, tres músicos cordobeses en que la pelean en Europa. Fotos: gentileza de los artistas.
Flor Lucena volvió a tocar en vivo después de cuatro meses. "Me volvió el alma al cuerpo", dice. Foto: gentileza de la artista.

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