Tras un acuerdo entre sus miembros, Cienfuegos dispone su álbum debut en “streaming”

A instancias del sello Ultrapop, Cienfuegos dispondrá en las plataformas de música en streaming a su disco debut y epónimo de 1996.

Es esa gema pospunk que les permitió airear impulsos a Sergio Rotman y Fernando Ricciardi, por entonces miembros estables de Los Fabulosos Cadillacs, y reinsertarse en la escena a Martín Aloé, exbajista de la banda de culto Los Pillos.

La movida está prevista para este viernes, desde su hora cero.

Con gráfica y texto similares a los expuestos en un fármaco (“Dihidrocodeína tartrato/ Liberación controlada/ 20 comprimidos”, se lee en la tapa), Cienfuegos, el disco, inquietó al circuito alternativo e independiente del rock de aquella época, gracias a una ofrenda entre nihilista y maldita que serpenteaba por el punk, el hardcore y el pospunk.

Por entonces, los cortes de difusión fueron Llega el dolor y La eternidad (con participación de Mimi Maura, esposa de Rotman) y la rareza residió en la publicación de una versión de Moonage daydream, de David Bowie. Vale destacar que, a mediados de los ‘90, el británico estaba lejos del rescate emotivo y purpurinesco que se le hizo en el nuevo siglo.

“Lo único que hice fue llamar a todos para que el disco estuviera disponible. No había acuerdo al respecto y, después de varios llamados, logré que sí lo hubiera. Eso fue todo”, dice el productor Gustavo Kisinovsky, de Ultrapop, al ser consultado por VOS.

“El debut saldrá el viernes, mientras que para unas semanas más adelante tenemos previsto publicar el disco que Cienfuegos grabó en vivo, en una reunión más cercana en el tiempo (Veinticincoseisdosmilcuatro, de 2004)”, amplió Kisinovsky.

“Esos son los únicos títulos de los cuales somos propietarios de los másteres”, apunta Sergio Rotman, también contactado por VOS.

“Los otros dos de la banda (NS/NC, de 1998; y Hacia el cosmos, de 1999) pertenecen a DBN, que es una discográfica que fue muy importante pero que ahora está bastante quieta. Eso es lo único que hay para contar. No hay una historia extra, ni secretos”, complementa Rotman como para bajar la espuma.

“Me encantaría contarte cosas más divertidas, pero en este caso no hay mucho más allá de lo que te ya te dije –precisa–. Sale el disco para los ávidos del streaming, con pésima calidad de sonido tal como estamos demandando ridículamente los seres humanos. Nuestra vida es cada vez más una porquería”.

–Sos la antipromoción.

–Es la verdad. El disco ya estaba en YouTube con calidad de YouTube, que es bastante peor que la de Spotify. Pero la de Spotify sigue siendo infinitamente más chota que la del CD. La verdad es que como remate puedo decir “¡¡¡Guarden sus CD!!!”… Es que cuando corten internet todos se van a querer cortar la p… Lo que está pasando en el mundo te da la pauta que nada es para siempre y que internet se irá al carajo algún día.

–¿Qué representa aquel debut en tu fuero íntimo?

–Fue mi primera producción independiente… En su momento yo sabía que era un discazo, pero el mundo tardó unos 30 años en darse cuenta. Para variar. Y siento que envejeció bien. Hay discos en lo que yo mismo estuve involucrado que no envejecieron bien, incluso algunos de los Cadillacs… No puedo decir eso de El León (Los Fabulosos Cadillacs, 1992), a decir verdad. (El disco) Cienfuegos envejeció bien: están bien los audios y las canciones. Lo que no estaba muy bien era la relación interna. Pero esa es otra película.

–Bueno, a veces los grupos disfuncionales son los que mejor suenan.

–No tengas dudas de que es así. Cienfuegos es una prueba contundente.

Cienfuegos, en la versión de su reunión más cercana. (Gentileza La Nación/Agustín Dusserre)

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