A 25 años de “Sabroso”, el disco menos cuartetero de Rodrigo

Por estos días se cumplen 25 años de Sabroso, el disco menos cuartetero del “Potro” Rodrigo.

En su momento cajoneado por Sony, con consecuente rescisión de contrato, fue reeditado tras la muerte del cantante y llegó a vender 500 mil copias tangibles.

Tanto por una cosa (el haber sido ignorado en su momento) como por otra (el arañar un récord de venta), Sabroso se convirtió en una obra singular dentro del legado de Rodrigo.

Y en este informe la desmenuzamos con testimonios de Marco Montoya, su productor, y de José Gozalo, representante del “Potro” en sus años “bonaerenses”.

Pero antes, es oportuno poner en contexto las idas y venidas del cordobés en relación a la industria discográfica.

Vaivenes

Rodrigo tuvo tres sellos que editaron, durante la década de 1990, su discografía oficial. Ocho álbumes de estudio, dos en vivo y un compilado de canciones que habían aparecido en distintas obras con otros grupos y solistas. Las compañías del Potro sirven también para marcar los distintos momentos de su legado musical en esa década.

Con la etiqueta nacional Magenta, logró su etapa más difundida y consagratoria. A partir de Lo mejor del amor (1996), empezó a transitar el cuarteto característico de “chispa, tonada, piano, bajo y acordeón”. Luego, en La leyenda continúa (1997), Cuarteteando (1998) y A 2000 (2000) registró las composiciones que lo convirtieron en fenómeno nacional.

Polygram, ahora parte del catálogo de Universal, publicó sus cinco primeros discos. Debutó con La foto de tu cuerpo (1990), desde Córdoba, con un estilo de cuarteto moderno similar a Chébere, y terminó con Made in Argentina (1993), ya concentrado en el circuito bailantero de Buenos Aires y con ritmos centroamericanos como el merengue y la salsa. Este es el único período que no está disponible en Spotify.

Fue con Sony Music que Rodrigo despachó Sabroso (1995), su álbum menos cuartetero. De las 12 canciones, sólo hay una de su autoría: Negro sabroso.

Su papá, el productor fonográfico Eduardo “Pichín” Bueno, fue muy importante para sus comienzos; en especial, por los contratos que logró con las majors del disco. “Pichín” fue representante en Córdoba de varias de ellas en la década de 1970, y llegó a ser director artístico de CBS.

Cuando Rodrigo tenía 20, Pichín falleció de un infarto durante una noche de presentaciones por el conurbano bonaerense y lo dejó solo al momento de empezar su relación con Sony.

Ante el impacto por la pérdida de su padre, el cantante se recluyó un tiempo en Córdoba, dejó de trabajar con José Gozalo y los viajes semanales a Buenos Aires con agenda completa pasaron a ser visitas esporádicas con menos actuaciones. “Beatriz (Olave) me llamó para pedirme que vuelva a estar con Rodrigo. Nos reencontramos en las oficinas del sello, nos dimos un abrazo y empezamos de nuevo. Estaba entusiasmado con grabar para Sony”, reconstruye Gozalo, al ser contactado por VOS.

Y agrega: “El contrato lo consiguió Pichín porque había trabajado con algunos de sus directivos en la CBS, quienes se sorprendieron ante la reacción de las chicas por Rodrigo, que estuvo entre el público de Ricky Martín cuando actuó en el Teatro Ópera”.

Esa primera vez del portorriqueño en Argentina, fue aprovechada por Gozalo, quien contrató varias presentaciones y armó una gira por discotecas de bailanta con Rodrigo de soporte de otras formaciones más tropicales.

Esto incidió para que Sony orientara el disco hacia el pop latino, con la pretensión de competir con los cantantes internacionales que invadían el mercado local.

El sello delegó la producción artística a Marco Montoya, cantante y compositor de reconocida trayectoria por haber trabajado con el Puma Rodríguez y Valeria Lynch. “Tengo un lindo recuerdo de esas sesiones de grabación, que terminaron durando un mes. Rodrigo hacía las cosas muy rápido y las mejoraba ante cualquier sugerencia. Tenía talento y era obediente”, revisa Montoya.

“Lo único que me pidió fue grabar De enero a enero, canción que compuse junto a Juan Novaira y que ya había sacado en un disco mío –revela–. Se nota que le gustaba porque la cantó muy bien… Con el tiempo, se transformó en la más recordada del álbum”.

Montoya rescata el buen trabajo en torno a Sabroso, y aporta que éste fue realizado con un presupuesto acotado en relación a las producciones de esa época. “A poco de editarse, y no sé por qué, los directivos de la compañía lo cajonearon. Pero después de su muerte se reeditó y llegó a vender casi medio millón de copias. Hasta en los kioscos de revistas se ofrecía junto a un video que incluía los clips de Estrella y De enero a enero, que fueron los cortes de difusión”, redondea el productor.

En un entrevista televisada de 1995, subida hace poco a YouTube, se puede ver a Rodrigo adelantando que Sabroso “trae un par de temas dance para boliches”. Ahí, otro gran detalle es que por primera vez se lo ve con el pelo corto.

“No vendió bien. Era un buen disco pero había que desarrollarlo y la compañía no le dio apoyo, ni lo trajo para hacer promoción por los medios”, recuerda el difusor Ricardo Marín, representante local de Sony en aquel tiempo.

Para Gozalo, la rescisión del contrato fue de común acuerdo: “Sin inversión en publicidad para la difusión, no se entera nadie. Y nosotros vivíamos de las presentaciones en vivo que conseguíamos”.

Luego del accidente que se llevó la vida de Rodrigo, la industria aprovechó la avidez popular de sobrellevar su dolor con música del “Potro”. Y claro, propuso infinidad de ediciones y reediciones. Entre las primeras, aparecieron compilados con sus canciones exitosas más el agregado de alguna inédita y hasta un disco con arreglos de Bam Bam Miranda, el percusionista peruano que integró el grupo de Carlos “Mona” Jiménez.

En ese tiempo de Rodrigomanía, Sony reeditó Sabroso, con nueva foto de tapa y arremetió con Todos Juntos con Rodrigo. En este último, no sólo utilizó lo que el “Potro” grabó en 1995, sino que le agregó las voces de Celia Cruz, Valeria Lynch, Luciano Pereyra, Ulises, La Barra, Sebastián, Facundo Toro y Ariel Pucheta, de Ráfaga.

Esa producción, de Pelusa Navarro y Miguel Martín, sumó músicos locales como Bebe Caniza, Silvia Lallana, Cuerda Tarnavasio, Horacio Burgos y Agustín Bartolomé, entre otros.

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