Lisandro Aristimuño: Al amor no lo va a cortar ni un virus ni nadie

A pesar de la vorágine en la que muchas veces parece estar inmerso el mundo en que vivimos, cuya agitada dinámica influye en nuestros usos y costumbres así como también en las reglas de la música y el entretenimiento, todavía hay artistas que deciden parar la pelota y tomarse las cosas con calma para pensar y trabajar una obra, más allá de las circunstancias. Lisandro Aristimuño entra en este grupo de músicos y volvió a demostrarlo con su disco más reciente titulado Criptograma.

Como ocurrió con los anteriores, en este séptimo álbum (aunque él aclara que son 10 porque cuenta los “en vivo”) este cantautor rionegrino que se convirtió en un faro para nuevas camadas por su singular estilo y su coherencia desde la autogestión, vuelve a elegir un concepto como eje de las canciones.

En este caso, las nuevas formas de comunicarnos y las relaciones humanas. Claro que hay mucho de personal en las letras, pero también hay una lectura de época. Y aunque es cierto que casi todas las canciones fueron escritas en tiempos de pre pandemia, son una banda de sonido perfecta para estos días. Si Constelaciones (2017) fue un disco volador, orgánico y luminoso, Criptograma tiene un tono más melancólico, algo electrónico y sombrío.

A pesar del título enigmático y cierto mote de incomprensible que se le ha asignado con los años (¿herencia spinetteana?), Aristimuño busca despegarse enseguida de ese lugar. “Creo que no soy muy difícil de leer. Soy muy espontáneo y me muevo con el corazón”, aclara en el comienzo de la extensa charla, otro de los datos que reafirma lo expuesto más arriba: no se pone límites a la hora de brindar una entrevista sobre su obra. Se explaya, manifiesta si no está de acuerdo, busca la palabra adecuada. También se ríe, se ofusca, insulta. Muy lejos de esa imagen de “indescifrable” que le quieren atribuir.

Al ser consultado por la recepción del disco y las repercusiones positivas, también marca postura. “No es lo que me hace más feliz. Soy músico, lo tengo en la sangre. Entonces lo que me hace muy bien es hacer un disco, desprenderme de algo en lo que vengo trabajando hace rato. Si después gusta o no, es otra cosa. Además el hecho de ser independiente no me obliga a pensar en cómo la va a ir al disco. No me pongo a analizar tanto. Sería muy injusto y egocéntrico. Hay gente que le va a gustar y otra que no. Sí me importa mi entorno, los que me siguen hace un montón. Pero lo cierto es que al disco lo pienso como lo que tengo ganas de expresar en ese momento”, explica.

Criptograma arranca con un jadeo de fondo, sobre una base percusiva y un sutil sonido de sikus, produciendo un efecto de encierro y agobio. Otras canciones como Loop, Señal 1 y hasta la misma Hoy no fue ayer con Lito Vitale como invitado también generan, ya sea desde sus frases o sus climas, una sensación de pintar exactamente lo que estamos viviendo en el mundo hace meses, con el aislamiento, la incomunicación y las contradicciones.

¿Qué tiene para decir Aristimuño al respecto? “Yo se lo atribuyo a mi sensibilidad. No me considero un brujo ni nada parecido. Estoy todo el tiempo atento a mis dudas. El trabajo del músico es ver lo que está sucediendo y después volcarlo a una letra o una música. Un bicicletero ve una rueda de tu bici y te avisa que se va a pinchar en algún momento. Yo siempre me di esos espacios de introspección. Además, soy muy meticuloso, estudio mucho sobre lo que quiero hablar, sobre el concepto del disco. A veces han quedado temas afuera porque no iban con la idea general”.

–Se nota en este disco que pudiste cantarle al amor y a las relaciones desde un lugar diferente. ¿Qué te movilizó?

–El disco arranca con que “este amor es de los dos”. Si no hay dos personas remando para el mismo lugar, no hay amor. Eso siento en la vida. En todo sentido. Por ejemplo haciendo esta nota si vos no te copás conmigo y yo no me copo con vos, no sale. Me pareció que hablar de eso en este momento estaba bueno. Aunque yo llene un Luna Park, quiero hablar con otra persona. No con 3000, con una. Eso es lo que tiene la música que es tan hermoso. Que puede desde un lugar personal llegar a interpelar a cada persona de diferente manera.

–Desde el título está bien presente esta idea de cómo cambió en estos tiempos la comunicación entre las personas. Algo que obviamente se intensificó con la pandemia. ¿Qué es lo que más te impresiona de esto?

–Pensar que muchas veces nos comunicamos a través de un logo es muy fuerte. Todavía es muy fuerte. Se están perdiendo las formas de ser personas auténticas. Por suerte tengo amigos más grandes que me llaman por teléfono y nos quedamos charlando dos o tres horas en esta cuarentena. Intento seguir teniendo esta comunicación, no puedo imaginar teniendo que interpretar un dedito, un fuego, un corazón. ¡No, a mí hablame! Salvo en casos concretos donde sirve para decir algo… Si no llamame y contame. Me parece muy frío o hasta de cagón. Hay cosas que no se pueden decir con deditos. La tecnología no debería hacer que cambie todo. Está en nosotros. Mi hija de 8 años me llama y me pregunta cómo estoy, no me manda un corazón.

Lo nuevo y lo socialCuando Aristimuño nombre a su hija Azul, la charla entra en otro carril. La música de hoy: reniega de cierto espíritu pasatista y de algunos artistas nuevos que creen que inventaron algo. “Escucho mucha música nueva. Y por ahí me cuelgo con mi hija y le muestro de dónde salieron ciertos sonidos. El otro día se copó con INXS. Tampoco le pongo Pink Floyd, porque no duerme en toda la noche (risas). La realidad es que ya está todo inventado y a muchos les cuesta reconocer de dónde viene. Mi música por ejemplo está influenciada por Spinetta. Es como que yo me haga el boludo y no lo nombre y diga esto es re mío”, describe apasionado.

–Decías que tu hija te mostró a Wos y en ese sentido está bueno que lo hayas invitado a cantar en el disco un tema como "Comen", que pinta como himno de época y perfectamente podría musicalizar una película como "El Hoyo". ¿Fue un gesto elegir a alguien de la nueva generación que "linkea" siempre con los referentes para que hable de lo que está pasando hoy?

–Claro, él escuchó y escucha la misma música. Cuando lo escuché pensé ‘qué buena energía que están tirando estos muchachos’. Y me sentí identificado como alguien que siempre tuvo esa fuerza de hacer cosas novedosas. Ahora me di cuenta de que necesitaba a alguien nuevo y joven que hable de las injusticias de hoy. No me siento viejo, sin embargo ni yo quise hacer la letra. Ahí lo encontré a este artista increíble. Imaginate con la edad que tiene, todo lo que le queda por aprender y mostrar. Lo loco es que Argentina y el mundo no cambiaron demasiado. Si a las cosas que dice Wos las ponés en los '70 o los '80 tienen el mismo significado. Eso es lo más triste. A veces me embolo tanto cuando la gente piensa que no tenés que hablar de lo social y lo político. Si yo vivo acá igual que vos, no tengo diferencias. ¿Por qué tengo que ser distinto?

–¿Qué sentís cuando te involucran en romances con mujeres mediáticas como te pasó en estos meses? El mundo Instagram da para este tipo de cosas y empezaste a usarlo mucho.

–Nada, no lo entiendo. Es una especulación. Está fuera de mi vida. Las especulaciones no las tomo. Me están inventando romances todo el tiempo. Es muy loco, imaginate a lo que llega todo. En cuanto a lo de Instagram, la verdad es que cuando hago los vivos en Instagram son para mostrar música, charlas con amigos. Al principio estaban todos asustados y pensé bueno, vamos a salir un poco a charlar. Me copé e hice como 30 charlas. Pero cuando se empieza a convertir en algo como de moda, me bajo. Es como que pierde sentido. Lo mismo siento ahora con los streamings, yo voy a esperar un poco. Está claro que no es lo mismo y si tengo que poner una pausa, lo haré. Canalizaré mis ganas de hacer música de otra forma.

–Para muchos fue una necesidad. ¿Qué panorama vislumbrás de acá en más?

–Entiendo que hay gente que lo necesita. En mi caso, prefiero esperar. Claro que es porque estoy bien económicamente. Siempre se me ocurren cosas para generar dinero. Además la tecnología no está totalmente preparada. Creo que en definitiva vamos a salir porque el ser humano es un animal espectacular. Vamos a entender el mecanismo. Lo que me hace bien a mí es pensar que el amor y las relaciones siguen vivas. Nos salva que al amor no lo va a cortar ni un virus ni nadie. Ni la tele, ni la política. Estamos en un momento muy jodido, pero el amor va a seguir estando. Eso es fundamental. A mi público y a los que me van a ver, yo los considero un amor también. Es amor de las dos partes. Entonces soy un agradecido. Yo puedo hablar de mil cosas, pero mi música es sagrada, la respeto más que a mí mismo.

Aristimuño dice que su música es sagrada y que la respeta más que a sí mismo. Foto: Valentín López López.
Lisandro Aristimuño dice que no es muy difícil de leer. "Soy muy espontáneo y me muevo con el corazón", aclara. Foto: Valentín López López.
Aristimuño dice que su música es sagrada y que la respeta más que a sí mismo. Foto: Valentín López López.
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