La Dame Blanche: Las mujeres ya no nos podemos quedar calladas

Yaite Ramos tiene hace varios años su alter ego en "La dame blanche" un juego de palabras e ironía que decidió crear cuando se fue a vivir a París 20 años atrás.

Esta artista cubana de ascendencia afro es hija del conocidísimo director artístico de la orquesta Buena Vista Social Club, de Jesús "Aguaje" Ramos, y si bien no para de hablar de la admiración hacia su padre, Yaite asegura que incursionó en el hip hop para diferenciarse y salirse de ese legado.

"Siempre quise impresionarlo", dice acerca de su padre, pero más adelante agrega: "El hip hop vino a mí. Yo no lo conocía y tenía muchas cosas que decir, muchas revanchas y guerras que ganar conmigo misma. Quise romper con la rutina y salir del nombre de mi padre, de la cantante de música cubana y elegí el camino más difícil. Preferí meterme con algo que no conocía".

Su proyecto La dame blanche está presentando un disco llamado Ella, que Yaite quiere dedicar a las mujeres, especialmente a su madre. "Mi padre me dio el deseo por la música pero mi madre lo hizo posible", cuenta esta instrumentista que nació y se crió en Pinar del Río (al oeste de La Habana) y luego estudió para ser flautista en la Capital cubana.

La maltratada

Este disco nuevo viene a tono con las reivindicaciones de género que muchas mujeres artistas están haciendo en este momento histórico para los feminismos en el mundo. Su tema La maltratada pretende darles voz a esas mujeres que han sufrido y, al igual que lo hizo La Cobra de Jimena Barón, ofrecerles una especie revancha discursiva.

Asegura que a pesar de la "música ligera" y de los "ritmos afrocubanos del Congo" que se despliegan en ella, La maltratada expone un reclamo profundo e insoslayable.

“Estamos lejos (por la pandemia) y no podemos vernos ni hacer nuestros conciertos, pero somos muchas las artistas mujeres que estamos combatiendo y diciendo que ya no nos podemos quedar calladas”, dice Yaite. Y agrega que en ese sentido “la música brinda sus resultados”.

No estaba dentro de los planes primeros del disco ese tono combativo, pero asegura que entró a grabar tan “indignada y angustiada” con lo que estaba viendo a su alrededor que sintió que “tenía que hacer algo” al respecto y las palabras de sus letras hoy hablan por muchas mujeres.

“Andando de gira, de amiga en amiga, de historia en historia, fue fácil darme cuenta de lo que está pasando. Entonces dije basta, necesito aportar mi granito de arena y por eso decidí que mi madre tiene que estar presente en la idea del disco porque tiene una fuerza que no sé de donde la saca”, resume Yaite.

De ahí que en Ella relucen nombres con dedicatoria y los temas se titulan: La mulata; La creyente; La incondicional (que no es justamente la de Luis Miguel); y La mentalista, cuyo video ya se puede ver en las redes sociales, entre otras canciones.

De Cuba al mundo

Yaite se manifiesta como una especie de pitonisa cada vez que se pone en la piel de La dame blanche en un espectáculo en vivo. Hipnotiza tanto su despliegue artístico de instrumentista como cuando fuma puros mientras cantan y las volutas de humo le cubren en rostro.

Transita su presente de la mano de la música urbana, pero su pasado con la música clásica y con la salsa ha dejado su huella en esta mutifacética artista.

De chica jugaba a ser Whitney Houston o Lola Flores hasta que comenzó la carrera de la música y la elegancia de la sobriedad le abrió una puerta nueva hacia la música. ¿Qué queda de todo eso? Ella lo define en pocas palabras: “A la dame blanche le quedan secuelas de ese sueño. La flauta es mi arma de combate, es lo que hace la diferencia en mí. Lo aprendido nunca se olvida, aunque sea música urbana, la flauta se impone y ese es mi juego favorito”.

Cuando se le consulta por su familia, apostada en Cuba, la artista asegura que les sigue el rastro a diario pero que prefiere no hablar de política para no meterse en líos. “Estoy pendiente de mi casa, de mi familia, de mi vecinos, mucho más que de los cambios políticos porque hay cambios políticos cada cinco minutos”.

Sobre el final, Yaite asegura que está ansiosa de poder volver a los escenarios y confiesa que todo este tiempo sin gira y sin poder viajar fue muy difícil para ella. “De 60 shows que tenía previstos en el año terminaré haciendo unos cinco y eso ha sido dramático para mí”, dice pero cierra: “Yo soy una mujer que guarda siempre la esperanza, espero poder volver a mi vida real que es el escenario, la multitud, la gozadera”.

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