A 25 años de “(What’s the Story) Moring Glory?”, de Oasis: Una síntesis perfecta

El aniversario redondo de un disco fundamental moviliza el frente interno de los fans. Es ineludible, ya que las celebraciones traen consigo el material puesto en valor, lo que remite con energía renovada las sensaciones conseguidas cuando se contactó con él en primera instancia.

Y si se trata de una aprehensión de tiempo real (si se escuchó apenas salió), también concurre a la memoria el contexto. El social, el cultural, el personal.

Bueno, ahora resulta que el almanaque nos apura con el 25° aniversario de (What’s the Story) Morning Glory? (se cumple este viernes), el segundo disco de Oasis, y ese tic industrial resuena especialmente.

La razón es simple: es una obra gloriosa, una reunión de canciones cósmica, y restituyó el estrellato rockero consagrado al juego mediático (el de los tabloides británicos) las 24 horas del día. 24/7, como se dice ahora, y con toda la tosquedad y la ausencia de corrección política de los hermanos Liam y Noel Gallagher, proletarios de Mánchester que ya habían despuntado con el bestial y filoso Definitely Maybe (1994).

Pero si aquel fue un disco para birrear en el pub, flashear con ser una estrella y sentirse supersónico, (What’s the Story) Morning Glory? acercó emociones más profundas y una producción más preciosista y balanceada.

El fundamento de que este álbum es uno de los mejores de la historia del rock podría agotarse en que el tracklist destaca a Wonderwall. ¡¡¡Wonderwall!! Sí, esa balada acústica conmovedora que arrastra consigo una revelación elemental “Hay tantas cosas que me gustaría decirte pero no sé cómo”.

Sin embargo hay más, muchísimo más: Champagne Supernova, Some Mighy Say, Cast No Shadow, Don’t Look Back in Anger, (What’s The Story) Morning Glory?.

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Todo planteado entre citas burdas (a Beatles, Stone Roses, The Jam, The Smiths y a T-Rex) y una maestría compositiva que le permitiría a Noel hacer cima en el Everest del prestigio y hablar de igual a igual con sus ídolos de juventud.

En este punto, hay que ser justos con Paul Weller, el Modfather, y decir que la vio venir antes que nadie al participar en la versión de estudio de Champagne Supernova, una pieza que crece en intensidad entre filosofadas acerca de la eternidad y que Oasis interpretó en vivo junto a John Squire (el guitarrista lisérgico de Stone Roses) y Johnny Marr (el guitarrista infinito de The Smiths).

“Somos una banda de rock, una banda de pop, una banda punk, pero con todo eso, somos algo diferente. Si mirás 30 años de música hacia atrás, nosotros reunimos las mejores partes, todo reunido en una sola banda”, analizó Noel en su momento.

Este análisis – confesión llegó sin despegarse de su condición de “ladrón con estilo” que puede filtrar “El mañana nunca sabe” en (What’s the Story) Morning Glory? o “Inicio una revolución desde mi cama” en referencia a los bed-ins for peace de John Lennon.

Días atrás y en redes, se cuestionó que la figura del periodista de rock ya se limitaba a la del periodismo de efemérides. Más allá de lo que se pueda aportar a esa discusión, es muy loco que ahora no estemos refiriendo a los 25 años de un disco que ya de por sí entregaba una retrospectiva sintética. Pero qué disco.

Sigamos.

Que la exaltación del Noel compositor no tape a la performance de Liam intérprete vocal, capaz de mostrar a un hollingan flemático en los temas glams furibundos (al que le encanta rimar palabras en “ine”) o a un alma vulnerable en las baladas.

En este último punto, es excesivamente lennoniano, mal que le pese, y es cuando entra a tallar la predisposición del oyente a dejarse atravesar por esa “resonancia”. Este humilde cronista no tiene conflictos al respecto, y se conmueve cuando Liam construye el hombre que no genera sombra en Cast no shadow.

(What’s the Story) Morning Glory? cuenta con detalles de estudio y productivos que abonan su condición de imprescindible. Por ejemplo, comienza con los acordes de Wonderwall pero los interrumpe para que se imponga la furia de Hello; tiene conectores instrumentales (The Swap Song); y samplea helicópteros para instalar cierta tensión castrense, recurso que Oasis repetió en D’You Know What I Mean?, el tema de apertura de Be Here Now (1997).

Esos trucos fidelizan y, tanto en su momento como ahora, obligan a reconocer al productor Owen Morris, quien no sólo trabajó codo a codo con Noel en los estudios Rockfield en Gales, sino que se bancó la tensión entre éste y Liam cuando se discutía quién debía cantar tal o cual cosa.

Sí, ese enfrentamiento que derivó en una “visita” al estudio de los amigos galeses de Liam, con la idea de imponer condiciones a quienes tenían el control.

Así como todo lo relevado convirtió a (What’s the Story) Morning Glory? en un clásico del rock universal, también estableció un estándar altísimo que le jugó en contra a Oasis de cara al futuro.

Es que tras este batacazo los Gallagher siempre se sintieron presionados a superarlo, algo que finalmente no consiguieron.

Lo que me produjo "(What’s The Story) Morning Glory?"

“Para mí es un disco conceptual”
Por Víctor Brizuela (Músico y periodista)

Un día en los ’90, mi mamá apareció con un compilado tipo Now That’s What I Call Music. Era uno de esos que estaban dedicados a los hits europeos.

Entre Aqua, Eiffel 65, y entre muchos remixes de otras canciones, estaba Don’t Look Back in Anger. ¡Y el flechazo fue instantáneo! Lo debo haber escuchado 100 veces ese día pensando en quién era Sally, por qué empezaba como Imagine. Y tratando de llegar a cantar el estribillo y queriendo agarrar ya mismo una guitarra para sacar ESE SOLO.

A la noche, cuando ya nadie iba a usar el teléfono, me conecté con módem dial up a ver si podía encontrar algo más en Napster o Audiogalaxy. Encontré mucho, pero la descarga demoraba más de un día, así que la misión era sí o sí encontrar una disquería al otro día. En esos tiempos esperar no era algo de otro mundo, aunque me hubiera encantado tener todo en Spotify para darme una panzada.

Busqué la O obviando cualquier otro nombre de banda hasta que empecé a ver las tapas, esos flequillos, esas cejas y esas fotos que no entendía.

Agarré el disco y me fuí para mi casa con (Whats the Story) Morning Glory? en una bolsita.

El resultado fue muchísima felicidad y sorpresa. Me voló de verdad la cabeza. Y sin conocer ni Inglaterra ni Mánchester sentía que Oasis me llevaba un poco para allá. De verdad que lo sentí en ese momento, con los acentos, las referencias a lugares que no conocía.

El disco parece armado a propósito con trampas irresistibles. Empieza con el riff acústico de Wondewall (la había escuchado en la 100.5) pero grabado muy bajito como para que le subas el volumen y cuando te acomodaste a escuchar te das cuenta que te engañaron: lo bajaron a propósito para que vos lo subas y empieza a volumen normal la distorsión, los acoples y la batería de Hello. Ahí me terminé de enganchar, con ese chiste brit pop. Humor inglés, al fin y al cabo.

Hello saluda y empieza el show, el disco es como un show en vivo. No quiero decir conceptual para que no me traten de exagerado, pero qué me importa, es un disco conceptual para mí.

Encima después viene Roll With It como si fuera A Hard Day’s Night, ahí nomás Wonderwall y DLBIA, los caballitos de batalla, los hits internacionales que estaban en los cd compilados que compraba mi mamá para escuchar la música de moda. Capaz que era otra trampa hermosa de Oasis.

¿Y después? ¡La mejor parte del disco!

El plato principal con Some Might Say, Liam en modo el mejor cantante de su época endiablado como un Johnny Rotten afinado, los coros de Noel (“el Jefe”) manejando los hilos y ESE ESTRIBILLO, el de Some Might Say, qué locura y enfieste divino.

Como buenos ingleses que son, te roban pero con buenos modales. Por eso deben haber puesto Cast No Shadow ahí, para descansar y emocionarte hasta el llanto con esa canción habiéndote hecho saltar antes con las otras. Otra trampa de Oasis en la que caí rendido.

El descanso dura poco porque viene She’s Electric que es más inglesa que tener los dientes torcidos y colonias en el siglo XXI.

De repente helicópteros, riff de guitarra, toms marcando el pulso y se arma el quilombo rockero de Morning Glory, la canción que medio le da título al disco, la que dice “another sunny afternoon walking to the sound of my favorite tune” y Liam lo canta tan canchero que dan ganas de ser el, peinarse con el flequillo para adelante y ser hincha del City.

Morning Glory en inglés es una forma de referirse a cuando te despertás con una erección. Y sí.

Y cuando todo ya no puede ser más perfecto viene Champagne Supernova que capaz es la mejor canción de Oasis. Y si no la es, mínimo tiene que estar en cualquier Top 3. Una maravilla de 7 minutos y pico con todo lo que al menos yo quiero en una canción. Para mí, una puerta de entrada a todo. Música y películas de los ‘90 para atrás y para adelante; se abrieron los links para siempre con este disco. Mis amigos lo aman, mi familia también y yo ni te cuento.

Una vez pude irme un tiempo sólo a Inglaterra. En el primer día, después de dejar las cosas en el hostel, puse un iPod en shuffle y me dediqué a perderme por Londres, sonaron muchas canciones de esas a las que llegué a través de Oasis. Blur, Smiths, The Verve, The Kinks, Sex Pistols, Stone Roses, etcétera.

En un momento de estar perdido en la ciudad reconocí una calle y vi que estaba en Picadilly Circus, escuchando música me fui hasta la fuente y cuando me pude sentar a descansar, asimilar todo lo que significa viajar solo y estar en un lugar así el shuffle decidió sin algoritmos todavía reproducir Don’t Look Back in Anger de Oasis. Humor Brit Pop.

“Una gloria es posible”
Por Narqe (Termo de Oasis)

Como amante de Oasis y niño noventoso, (What’s the Story) Morning Glory? significó lo mismo que a nuestros padres le habrá significado la llegada de Abbey Road de los Beatles.

El segundo disco de Oasis es un compendio de hits que tienen todos los méritos para aflojarle las patas a cualquier adolescente: un sonido duro con estribillos pop. Yo no iba a ser la excepción.

A mí me sirvió para intentar componer canciones cuando empezaba a iniciarme en la música. Oasis siempre significó eso, en realidad: un Noel Gallagher veinteañero sentado en la punta de la cama como indio tocando la guitarra. Una especie de hermano mayor al que miraba admirado.

Las canciones eran fáciles de aprender, ya no pensaba que tener una banda y ser exitoso era inalcanzable. Oasis era ese Maradona que todo pibe que patea una pelota quiere ser. (What’s the Story) Morning Glory? tiene un poco de esa mística futbolera que nos hace creer por un momento que conseguir la gloria no es algo tan imposible.

“Es la consagración de una voracidad”
Por Joaquín Vismara (Periodista de rock)

(What’s the Story) Morning Glory? salió en 1995, cuando yo estaba en 7° grado y tenía 12 años. Y Oasis fue la primera banda (o el primer gusto) que adquirí por mi cuenta. Antes de ellos, escuchaba cosas que eran heredadas por mis hermanos y sus amigos o por mis padres. No había nada que hubiese descubierto yo, digamos.

Fue muy raro lo que pasó con Oasis acá. El grupo empezó a ser conocido cuando explotó el latiguillo “somos la banda más grande del mundo”, que fue bastante posterior a sus primeros discos. En su momento, era un poco marginal su difusión. A sus videos no los pasaban en el primer time…

Sin embargo, Oasis fue el primer grupo (según tengo registro) del que los medios locales (el Sí, de Clarín; el No, de Página 12; y los suplementos de Espectáculos de los diarios) dieron cuenta del crecimiento de su fenómeno en el Reino Unido.

Salían noticias de que tocaban en Maine Road, el viejo estadio del Manchester City, y la Rock & Pop transmitió el show que dieron en Knebworth en 1996. Eso fue histórico, 125mil personas por noche en medio de la nada. (Los medios) No habían hecho por nadie eso. Había un vacío de relevancia y Oasis lo llenó.

Otra cosa que me impresionó, y que comprendí con el paso del tiempo, fue el lugar distinto que ocupó Oasis acá en relación a su lugar de origen. Cuando empezaron a girar las baladas, sobre todo, Oasis era una banda cheta, si se quiere, aunque allá era considerada proletaria, del gusto popular.

Si bien Definitely Maybe fue más directo, en esta especie de parábola de chicos de Mánchester con hambre de gloria, (What’s the Story) Morning Glory? es la consagración de esa voracidad.

Es una especie de relato en primera persona, en un momento en el que Noel estaba en un estado de gracia compositiva. En un tiempo en el que los descartes o Lados B eran tan buenos como los temas que quedaron en el disco. Supongo que ellos también lo deben sentir así, porque las listas de temas de las últimas giras de Oasis y de sus respectivas carreras solistas tomaron mucho de esta época.

(What’s the Story) Morning Glory? es, además, el lugar desde donde se edifica el estilo Oasis. Donde están los recursos que la banda usó para hacer una carrera.

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Oasis en 1995. ¿Los hermanos eran unidos?

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