Cómo es “Paranoia Pop”, el ecléctico y ambicioso tercer disco de Bandalos Chinos

Las primeras palabras que se escuchan en Paranoia Pop desconciertan inmediatamente. “Estoy feliz, estoy en TV y todes hablan de mí. La verdad es lo que siempre soñé: todes viendo mi cara”, canta Goyo Degano sobre una base funkie a lo Abuelos de la Nada, pero con la ya clásica elegancia china como sello.

Si no se conoce el trasfondo del proceso creativo, o si se oye desprevenidamente, puede resultar frívolo, distante. La música acompaña el éxtasis y la seguridad de ese narrador casi omnipotente, “tan influencer”, según se describe él mismo. Cuando Louta aparece y termina de encender la combustión retrofuturista que caracteriza al tema, todo queda dicho: esto es Bandalos Chinos 2020. Fuerte.

Sin embargo las nueve canciones restantes del tercer LP del sexteto bonaerense dan cuenta de otros matices, otras situaciones, también otros personajes.

La sensibilidad y la soltura que muestra la banda en términos de interpretación y de producción artística en Sin señal y A la cabeza ponen freno al expresionismo del primer track. Aunque algo de eso vuelve a aparecer en la frenética Chu-Chu, que reza “nuestro amor sólo puede ser un sueño” en medio de una montaña rusa de guitarras eléctricas y armonías que remiten al rock y al pop de principios de los ’60.

Pero cuando llega La herida, la balanza se inclina hacia el costado más testimonial del grupo con un registro de balada soul que ya es parte de su identidad base. La canción vuelve otra vez sobre la vida en gira (“Quisiera quedarme pero debo atravesar el país”) y la melancolía y la nostalgia se imprimen en el clima que genera la banda. Cuando aparecen los arreglos de cuerda que anticipan la coda, el tema se transforma en un desfile épico que gana en intensidad hasta su clímax. ¿Se anota un clásico?

A partir de ese momento, una posible segunda mitad del álbum inicia con El ídolo, que refleja en una misma canción el remanso y la locura, el subibaja de emociones del artista en movimiento y también la versatilidad de Bandalos Chinos para jugar con diferentes géneros y ambientes musicales (¡ese saxo!). Como si, además de las letras, las melodías y los ritmos, hubiera lugar para escenografías y guiones que se proyectan en la energía que transmite una estrofa, un estribillo o un solo.

La apuesta sube una vez más con Mi manera de ser, primer simple que se conoció de Paranoia Pop y a esta altura un clásico dentro del repertorio del grupo. Increíblemente, esa canción todavía no tuvo la que probablemente sea su manifestación definitiva: una versión en vivo y en directo, con ese espíritu de “rock de estadios” volviéndose realidad con un público enfrente. Y allí otro desafío: ¿cómo dimensionar en toda su expresión un disco nuevo de Bandalos Chinos hoy, sin poder verlos presencialmente sobre un escenario?

Como una muestra más del desconcierto de estilos que supone Paranoia Pop, la reposada AYNMG emerge del final dela canción anterior e inaugura la sección final del disco, una sorprendente tríada de postales que evidencian el costado más reflexivo de la banda.

“Si tu idea de paz tiene palos y gas tengo que cantar y ya sé cómo. Lágrimas inundaron la ciudad, somos más que tus trajes de metal”, narra la letra de esta preciosa balada acústica, con sonidos que aparecen aquí y allá y adornan un tema que no necesita más para llegar directo allí donde la emoción y la admiración se cruzan.

Luego es el turno de Fulnabis, probablemente el momento más elevado a nivel artístico por su carácter introspectivo. Con una impronta moderna, indie, la canción comienza sobre una base programada que pronto se completa con una batería profunda y quirúrgica. Nuevamente, las guitarras y los teclados aparecen como texturas y apoyos puntuales que dejan lugar a la voz y también a las cuerdas, qe levantan vuelo sobre la mitad del tema y se adueñan de la parte final. El minuto y medio que cierra el penúltimo escalón de Paranoia Pop es la síntesis de una banda que ha crecido en diferentes niveles, pero sostiene su ambición creativa.

El último tema del álbum, Los puntos,confirmaesa premisadesde su intuitivo origen. Con la grabación del disco terminada “en los papeles”, esta bella pieza a tres vocesy guitarra (más una inolvidable melodía de piano) surgió de manera espontánea en los estudios Sonic Ranch, en Texas, durante los festejos por el final de las sesiones de este tercer LP.

El cantautor mexicano El David Aguilar y la artista colombiana-canadiense Tei Shi se sumaron a una iniciativa que nació y se concretó a horas de armar las valijas y volver a Argentina. El resultado final es exquisito por su simpleza y por el impacto de la naturalidad con la que la canción está interpretada, con las voces “mezcladas” por los propios cantantes según su ubicación para con al micrófono.

Que ese tema registrado en las últimas horas del proceso haya sido el elegido para finalizar este vaivén de personalidades y energías que pone en escena el disco de Bandalos Chinos habla también de una capacidad emocional para entender que hay decisiones artísticas que van más allá de los planes, y que estas hablan también de un modo de entender la música desde su costado más humano. Por eso es el cierre perfecto para Paranoia Pop, un disco que puede engañar en su primera impresión pero invita a profundizar en las variadas inquietudes estéticas de un grupo obsesionado con perfeccionar el arte de hacer canciones.

Bandalos Chinos manejando su propia locura en medio de la pandemia (Nora Lezano / Gentileza del artista).
Arte de tapa de "Paranoia Pop" (Alberto Cabrera Luna).

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