Entrevista a Coti Sorokin: “Es imposible mantener el bajo perfil”

Antes de confirmar su noviazgo con "Cande" Tinelli, Coti estaba en la cresta de la ola del entretenimiento criollo por buscarle la vuelta a la sostenibilidad de un proyecto artístico – musical en tiempo de pandemia.

Es que a medida que avanzaba el confinamiento, el infalible compositor de hits realizó varias movidas para aproximarse al status quo de la vieja normalidad. En mayo, por ejemplo, adelantó el estreno del documental autobiográfico Nada fue un error, con la idea de sumar contenido digital a una plataforma y hacer más llevadera la cuarentena a sus seguidores.

En septiembre, en tanto, programó un autoconcierto antes que nadie, para responder a un impulso propio y a las necesidades de los trabajadores de su equipo.

Y más recientemente, anunció un show presencial en el porteño Centro Cultural Konex, que también se transmitirá por streaming. “Todo responde a que siempre estoy inquieto”, fundamenta Coti en contacto con VOS.

“Entonces, con el equipo buscamos alternativas para apalear un año de imprevistos, de incertidumbre –amplía–. Teníamos un año muy planificado, muy armado, con un Luna Park, más giras por España y Latinoamérica. Y bueno, esto que planteás fue una manera de reaccionar ante lo imprevisto. Buscamos salidas creativas, pusimos cabeza y corazón a eso”.

¡Vuelven los shows en vivo e inauguramos el Konex con este lindo anuncio! ¡Los esperamos el sábado 21 de noviembre en @CCKonex !Solo habrá 100 entradas a la venta. https://t.co/Te0jmFGodW
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— Coti Sorokin (@CotiOficial) November 11, 2020

Coti confiesa que hasta charlas informales podían redundar en iniciativas concretas: “Estuve atento a las hendijas que se planteaban y fui a por ellas para filtrarme. Cuando arrancó la cuarentena, con un amigo surgió una charla sobre los autocines, que fue un delirio retrospectivo sobre cuando íbamos a esos lugares con nuestros viejos. Pero vimos que se habían hecho cosas en esos espacios en Bélgica, creo. A partir de ahí, empezamos a ver con mi equipo el tema acústico, el tema sanitario… Y propusimos el proyecto en un montón de lugares”.

“Fuimos los primeros, tuvimos éxito y se abrió un mundo para mucha gente que estaba tanto tiempo sin laburar. Este será el formato de las giras de verano. Y queda buscarle otra vuelta para que sea rentable porque es muy difícil. En los primeros conciertos, las marcas no se sumaban porque era un experimento. Para que todo el mundo pueda cobrar su suelo hay que armar un modelo sustentable de concierto”, redondea el artista, quien a su vez sugiere que este tiempo invita a socavar “la ambición económica de una estrella”.

“Este es un momento de arriesgar; de ni ganar ni perder, pero sí de pagarle a todo el mundo lo que tiene que cobrar por su laburo –enfatiza-. Mucha gente estaba laburando de cualquier cosa, por lo que la alternativa tiene toda una connotación más allá de poder hacer un concierto para gente adentro de los coches. Sé que hubo algunas opiniones despectivas al respecto, pero los artistas tenemos que estar dispuestos a afrontar situaciones incómodas y a ser conscientes de que no estamos solos en esto. Directa e indirectamente, laburan de 100 a 200 personas en un show”.

-¿Planteás que hay que acostumbrarse a ganar menos?

-A ver, ahora haremos un concierto presencial sólo para 150 personas, a las que no podés cobrarle 10 mil pesos la entrada. Estos son conciertos en los que, probablemente, el artista central no gane un centavo, ¿me explico?

-Perfectamente.

-Bueno, no todo el mundo está dispuesto a hacer conciertos sin ganar guita. Perdón que lo diga de una manera tan clara, pero es real. Me agarraste en un día de sincericidio. Hay que apostar a hacer conciertos sin la ambición de ganar dinero, sino con la ilusión de ir abriendo puertas de a poco. Y de mantener el contacto con el público, además de generar contenido y laburo para todos. Hicimos tres autoconciertos y estos se replicaron en todo el país. 30 veces, creo.

-Te cambio de frente: ¿Cuál es la historia por detrás de “La chica de la esquina rosada”, tu simple más reciente?

-Las canciones son productos de mezclas. A veces tienen impulsos que olvido apenas termino de componerlas. Intento despojarme e ir soltando bastante. Porque no podría convivir con la canción, si no lo hiciera. No podría tener una memoria poblada constantemente. El equilibrio de la felicidad es tener la memoria justa y el olvido exacto. Como creador de canciones no me apegó a los impulsos que las generaron. Ninguna de las canciones que he escrito ha tenido un motivo exacto. Las canciones están para perdurar metamorfoseándose y sobreviviendo al paso del tiempo. Son películas que van cambiando en el artista y en la gente.

Coti junto a Los Brillantes. El solista dice que en un show trabajan entre 100 y 200 personas. (Prensa Coti/ Guido Adler)

-A pesar de ser un compositor probado e infalible, ¿te paraliza la hoja en blanco?

-Hay magia en hacer canciones pero no es lo único. Hay que tener creatividad, que es una mezcla entre inteligencia, habilidad y técnica. No es sólo la musa que baja mágicamente. La magia conecta todo eso y es ejercitable. Así como no me paralizan situaciones coyunturales ni personales, tampoco me paraliza la hoja en blanco. Sé que en algún momento, mejor o peor, la voy a ganar. La experiencia me dio esa seguridad, esa fe.

-Bueno, ya que mencionás “diferentes circunstancias”, te observo que estas te llevarán a subir el perfil y a proliferar por los medios como “celebrity”. ¿Tenés cuerpo y mente preparados para eso?

-A veces hay cosas que se van de las manos. Creo que lo peor ya pasó. Y por otro lado, sé que estamos en un momento en que el bajo perfil es muy difícil de sostener. Las redes generaron otro tipo de vida, directamente. Allí no comparto mi vida privada, sólo lo mínimo indispensable. Pero sí es cierto que hay una voracidad (puesta en especulaciones, trascendidos) que te fuerza a decir “pasa esto”, “pasa aquello”. Cosas pasan. ¡A la gente que vive, le pasan cosas! Es así. Por otro lado, aclaro que nunca tuve una vida perfil bajo. Por el contrario, siempre tuve una vida intensa. Quizás por el hecho de vivir mucho tiempo en España, bla bla blá, eran otras las cosas que se planteaban sobre mí.

-¿”La chica de la esquina rosada” es un simple aislado o parte de un disco por venir?

– Es de un álbum por venir. Ya lo tengo casi terminado. Pero no lo terminaré hasta que lo termine (risas). Con esto quiero decir que soy funcional a un mundo de incertidumbre. Los conciertos se planean de una semana para otra. No creo que lo saque hasta marzo, cuando pueda planear una gira para presentarlo. Mientras tanto, sigo grabando.

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Coti asegura que su vida siempre fue intensa. (Gentileza Prensa Coti/ Guido Adler)

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