Murió Gabriel Ruiz Díaz, de Catupecu Machu: el adiós definitivo de un “animal de la música”

En la mañana del sábado 23 de enero de 2021, la muerte de Gabriel Ruiz Díaz clausuró un difícil y nunca superado capítulo en la historia de Catupecu Machu y de su otro gran referente, Fernando, hermano de Gabriel y gran socio creativo del bajista y productor que, por las casualidades del destino, falleció a los 45 años en la fecha consagrada como Día Nacional del Músico (en conmemoración del natalicio de Luis Alberto Spinetta).

La vida del artista nacido el 19 de abril de 1975 en Buenos Aires había dado un vuelco definitivo el 31 de marzo de 2006. Esa madrugada chocó con su auto –en el que también viajaba César Andino, de Cabezones- en Palermo, en zonas aledañas al Zoológico porteño, luego de perder el control del vehículo tras una curva. En ese grave accidente Ruiz Díaz sufrió una fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica.

Antes de ese fatídico instante, el músico se encontraba en uno de sus mejores momentos a nivel profesional, viviendo en carne propia el éxito cosechado por Catupecu Machu en El número imperfecto (2004), último álbum de estudio grabado por el bajista y plataforma artística que –con hits como Magia veneno o A veces vuelvo– ayudó definitivamente en el salto a la masividad del grupo.

Ese disco y el anterior, el experimental y fascinante Cuadros dentro de Cuadros (2002), fueron producidos por el propio Ruiz Díaz, que además de tocar el bajo y la guitarra se metió en el universo de los samplers, los sintetizadores y las máquinas, coqueteando incluso con el sonido 5.1 y adaptando la propuesta del grupo a eventos de la talla del gigantesco festival electrónico Creamfields.

Cuadros dentro de cuadros fue un disco de experimentación, que hicimos a los pocos meses de la incorporación de Herrlein (baterista). Al toque entró Macabre (tecladista) y salimos a tocar por dos años sin parar. Y así nos reencontramos con la sensación de banda. Entonces, cuando entramos a grabar el nuevo disco (El número imperfecto), éramos una banda de rock, un grupo de músicos cómplices”, le decía Ruiz Díaz a La Voz del Interior en 2004, comparando las dos últimas grandes obras de su carrera como músico y productor.

En la década previa, el bajista había iniciado Catupecu Machu junto a su hermano Fernando. Desde abril de 1994, y hasta el accidente de 2006, el binomio Ruiz Díaz -acompañado sucesivamente por los hermanos Martín y Mariana Baraj, Abril Sosa y Javier Herrlein y Martín “Macabre” González- había logrado construir un camino propio dentro del universo del rock nacional.

Con un sonido pesado y alternativo, la banda con base en el barrio porteño de Villa Luro publicó su primer disco, Dale!, en 1997. Para ese entonces la banda ya se había ganado un nombre el under porteño a fuerza de una propuesta impactante y shows en vivo de alto voltaje, algo que se convertiría en una marca registrada de Catupecu. Precisamente, apenas un año después de su debut llegaría su primer disco en vivo, A morir!!!

Sin embargo, en el año 2000 la banda alcanzaría su primer gran pico de popularidad luego de la edición de Cuentos decapitados y de la mano de éxitos apuntalados desde MTV como Y lo que quiero es que pises sin el suelo, Eso vive, Entero o a pedazos o Perfectos cromosomas. De la mano de la cadena de videos el grupo también editaría su primer DVD en 2002, Eso vive, grabado en el estadio Obras.

Desde entonces, y con el progresivo crecimiento de Catupecu Machu, Gabriel Ruiz Díaz fue ganando aún más notoriedad como músico y luego también como productor. Luego del accidente que modificaría su vida permanentemente, la carrera del bajista se apagó repentinamente y su estado de salud pasó a ser el tema central del resto de sus días.

Luego de ocho años de rehabilitación silenciosa, en 2014 Catupecu Machu publicó un comunicado sobre la situación de Ruiz Díaz.

“Día a día, continúa progresando y presentando avances muy positivos. Varias veces por semana, concurre a diferentes actividades terapéuticas, tanto físicas como neurológicas, como musicoterapia, kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología, entre otras”, explicaba el texto.

“Gabriel sigue acompañándonos de una manera especial, respondiendo con pequeños pero valiosos gestos a los estímulos que se le presentan. Habitualmente comparte reuniones, emotivos encuentros musicales y viajes recreativos, siempre acompañado de un vasto grupo de familiares y amigos”, precisaba.

“Espiritualmente está súper bien porque él es un guerrero, pero al perder masa encefálica… Gaby se dañó mucho los ojos, la cadera”, explicaba su hermano Fernando a VOS en 2019. “Sigue en sillas de ruedas. Le hacemos terapia todo el tiempo. Hace trabajos todos los días pero para que vuelva a ser el que fue… Es difícil. Viví una cosa muy similar con (Gustavo) Cerati”.

Finalmente, y a poco de cumplirse 15 años de aquella significativa madrugada en la vida de Catupecu Machu y todas sus partes, este sábado Gabriel Ruiz Díaz falleció en su casa.

“Amores, hoy se fue Gabi. Se fue tranquilo, en paz. Gabi el amigo, el hermano, el bajista, el artista, el científico, el músico, el hijo, un animal de música, un ser amoroso, generoso, bueno, brillante y sobre todo un guerrero. Un guerrero que siempre dio todo y un poco más”, escribió su hermano Fernando a modo de despedida definitiva.

Gabriel Ruiz Díaz en la foto que eligió su hermano para despedirlo en sus redes sociales (Instagram).

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